domingo, 8 de febrero de 2015

QUIJA



Lista del contenido de este blog sobre la Ouija hacer clic en el tema que desees ver:
Ouija Capítulo I Introducción
Ouija Capítulo II El Espiritismo
Ouija Capítulo III La Ouija
Ouija Capítulo IV Posesiones y Exorcismos
Ouija Capítulo V Consejos Y Advertencias
Posesión real en una sesión con la ouija 












OUIJA CAPITULO I (INTRODUCCION)

Vivimos, que nadie lo ponga en duda, en la época de los interrogantes.
En la era de la búsqueda de respuestas.
De la ansiedad.
De la angustia.
Del desconcierto.

El hombre quiere saber por sí mismo lo que durante miles de años se le ha negado.

Está avariento de averiguar el cómo y el por qué.
Y ya no se conforma con explicaciones manufacturadas, frases hechas o razonamientos que proceden de la única verdad del sistema o de los fanáticos dogmatismos religiosos.
Quiere saber de dónde viene y dónde va.
Sobre todo... DÓNDE VA.

Las teorías de los pragmáticos y materialistas acerca de que con la muerte se termina todo han quedado desplazadas —cuando no arcaicas y obsoletas— por experiencias paranormales que han demostrado —y demuestran— de manera fehaciente futuras existencias, nuevas vidas, distintos horizontes.
La muerte sólo significa un alto en el trayecto, el fin de un tramo del camino; exclusivamente el que se refiere a nuestra envoltura carnal: el cuerpo. Pero el espíritu subsiste, sobrevive, progresa, prospera en otra dimensión.

Y el hombre NECESITA DESCUBRIR con la mayor exactitud posible qué es, en qué consiste ese nivel desconocido, y lo que sucede en él. Ciertamente sus métodos o los métodos de que dispone para ello resultan para muchos estremecedores; pero no puede hacerse de otra forma que entrando en contacto con los entes de la esfera superior: LOS ESPÍRITUS. Aquellos que un día fueron como nosotros y hoy ya no lo son. Los que tienen otra vida, los que moran en ese ámbito ignorado que, como decíamos antes, algunos califican de estremecedor.

Sin embargo, no hay nada de terrorífico ni de tétrico en esa honesta necesidad que experimenta una gran mayoría de humanos por establecer contacto con los espíritus que pululan al otro lado de la barrera. Es un deseo tan justificado como limpio y nadie debe llevarse las manos a la cabeza cuando se habla de experimentos espiritistas o de ouija, únicos vehículos al alcance de los humanos para penetrar en el ámbito de los inmortales sin cuerpo.
De no existir esa dimensión, las prácticas de espiritismo ouija estarían fuera de lugar, resultando tan negativas como absurdas. Pero existen pruebas y testimonios creíbles que aseguran que el contacto con los seres de la otra vertiente es algo más que una simple posibilidad.

Autor: Francisco Caudet Yarza





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OUIJA CAPITULO II (EL ESPIRITISMO)

Es curioso.
Sorprendente y curioso, sí.
Que a la hora de obtener documentación para trazar un esbozo general del presente volumen —por lo que al espiritismo se refiere—, hemos reunido sobre nuestra mesa de trabajo más de once obras que tratan sobre el susodicho tema desde las ópticas más increíbles y las vertientes más insospechadas. Unas se limitan simplemente a estudiar el fenómeno para luego destruirlo o desvirtuarlo con la aportación de argumentos tan insólitos como inverosímiles basados muchos de ellos en el concurso dogmático y demagógico sobre el que se asientan un buen número de confesiones religiosas. Otras no pasan de ser plagios descarados de textos espíritas procedentes en su mayor parte del que podríamos llamar «padre» del espiritismo, Allan Kardec, cuyo verdadero nombre era Denizard-Hyppolyte-León Rivail, nacido el 3 de octubre de 1804 en Lyon, Francia, autor de innumerables obras sobre el tema específico a que nos referimos. El resto no son más que resúmenes de dudosa estructura que dan una visión confusa y complicada del espiritismo... en ninguna de ellas —¡he ahí lo alucinante!—, si exeptuamos una de sola, hemos encontrado una pregunta sencilla, elemental e importante, como puede ser ésta:

¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO? ¡Ah!, y ese ejemplar sí formula la pregunta ofrece una respuesta tan pueril vaga y poco reveladora, que no merece la pena de tenida en cuenta.
Nosotros formularemos abiertamente el interrogante parca. darle la contestación que procede de nuestras días, argumentos, y en la que creemos a pies juntillas por considerar que tiene la validez, credibilidad y sentido común suficientes, como para meditar sobre ella y extraer conclusiones.

¿QUÉ ES EL ESPIRITISMO?

Primero, y desde una vertiente instrumentada filosóficamente, diremos que el espiritismo es una doctrina de origen primitivo fundada, más allá de la antonomasica creencia en el dualismo corporal y anímico, en la existencia de un tercer principio, llamado ka por los egipcios, cuerpo astral por los teósofos y periespíritu por los modernos espiritistas.

Los inicios del espiritismo con toda su carga de tenticidad se pierden en la confusa nebulosa de los tiempos. Desde in illo tempore y desde las más antiguas épocas de la historia de la Humanidad, todos los países y culturas han creído en la existencia de algo ignorado más allá y por encima de la muerte. El ser humano es desde los albores de la Creación refractario a perder su identidad, a perder lo que le hace ser lo que es, y siempre ha soñado en una existencia paraterrena perpetuando la inmortalidad de su espíritu en el más allá. Un Más Allá que no le ha importado como fuese ni donde estuviese, llegando incluso a la temeridad de inventar un infierno gobernado por las esencias del Mal, y estando dispuesto al sacrificio de sufrir terribles penas y castigos por toda una eternidad. Lo básico, para el hombre, ha sido la progresión de su otro yo en ignoradas dimensiones de forma que su identidad jamás se perdiese.

El espiritismo ha estado, de esta manera, presente en todas las etapas, y así lo vemos en los Oráculos griegos y romanos, con su reverencia hacia los muertos rodeada de espectacular parafernalia, los ritos y ceremonias, y en la religión egipcia con la seguridad del largo viaje a realizar por el alma (espíritu) hasta llegar a presencia de Osiris.

No obstante, el espiritismo, con diversos nombres y rituales, sufrió una pausa en su devenir bastante prolongada con el advenimiento del cristianismo. Porque si bien esta doctrina admite la existencia del alma, no cree en modo alguno en la posibilidad de que las almas (espíritus), desprendidas de su entorno corpóreo puedan comunicarse con los mortales, prohibiendo taxativamente y considerando como pecado mortal cualquier práctica encaminada por parte de los humanos a entrar en contacto con los espíritus de los muertos, ya que alimentan la creencia de que aquéllas, una vez juzgadas por sus buenas y malas obras en la vida terrenal (hecho éste que tiene grandes similitudes con la doctrina isíaca de los antiguos egipcios), van directamente al cielo o al infierno.
Segundo, y desde una óptica mucho más asequible para cuantos se inician en el conocimiento de esta materia, diremos que se llama espiritismo a todo aquello que se relaciona con el ámbito de los espíritus. Pero, por encima de todo, es la facultad dispensada a algunos mortales para poder comunicarse con el reducto donde habitan aquéllos... Y ¿QUIÉNES SON LOS ESPÍRITUS? Son, sencillamente, los que un día fueron seres humanos y en un momento determinado dejaron de serlo. Y dejaron de serlo por la muerte o consunción de la envoltura corrupta de la carne, momento exacto en que quedaron liberados de la estructura corpórea y se integraron en la dimensión universal.

¿Que es discutible la teoría de que todos tengamos un espíritu que anima nuestra naturaleza corporal? NO, NO ES DISCUTIBLE. Porque pensar que el ser humano se compone únicamente de carne, más que un error, es una auténtica aberración. ¿Acaso nuestro pensamiento es tangible, sólido..., acaso se puede tocar? Supongamos por un momento que sólo fuésemos materia: ¿dónde estaría la verdadera razón de la existencia?, ¿qué argumentos justificarían nuestro desfile por este mundo u otro cualquiera?
Es precisamente el espíritu quien da sentido a todas nuestras existencias. Si no, ¡pobres de nosotros! ¡Más nos valdría no haber nacido! ¿Qué nos llevamos después, aún en el supuesto de que nuestra estancia terrena haya sido placentera, rodeada de comodidad y lujos, de bienestares y gozos? Nada. ¿Qué nos quedaría en ese caso tras producirse la muerte? Nada. ¿De qué habría servido nuestro paso por el orbe de los mortales? De nada.
No puede ser así y la mayoría, afortunadamente, ya lo comprendemos. Los principios fundamentales del Universo apuntan hacia horizontes mucho más trascendentes. No somos tan sólo un cuerpo corrupto que vaga, a veces con más pena que gloria, por un mundo que a buen número de nosotros ofrece escasas compensaciones.

De ahí que tras la muerte nos quede el espíritu en función de esa ley universal a la que antes nos referíamos e incluso en función, permítasenos que lo digamos así, de nuestro propio beneficio.
El espíritu es la verdad. Es ese algo que se perpetúa por los siglos de los siglos, y que nos ofrece la maravillosa oportunidad de conseguir el grado de perfección necesario que en un momento determinado de la imperecedera existencia nos aupará a esa esfera excelsa, al verdadero paraíso, a la quintaesencia que nos tiene reservada la Fuente Creadora.

Pero hasta que ello suceda, nuestro espíritu, cada uno de los espíritus, tiene que sufrir una serie de pruebas
—Reencarnaciones-— que le ayuden en la ardua tarea de obtener ese grado de perfección que hará ya innecesarias las existencias terrenas, las encarnaciones corpóreas, los sacrificios, las experiencias, las penitencias...

Llegados a este punto se nos antoja como muy importante y válida otra pregunta (a la que ya nos hemos referido en la introducción del presente volumen cuando aludíamos a las inquietudes del hombre y su necesidad de saber cómos y por qués). Y no es novedad porque se trata de un interrogante que los humanos venimos formulándonos desde los albores de la Creación: ¿DE DÓNDE VENIMOS Y ADÓNDE VAMOS? Un auténtico misterio. Un profundo interrogante al que sólo podemos encontrar respuesta de dos maneras muy concretas: una, cuando nos integremos en la otra dimensión; o bien a través de algún contacto (por medio de sesiones de espiritismo o de ouija) con espíritus que estén dispuestos a satisfacer o aliviar nuestra ancestral curiosidad. Lo cierto es que el tránsito por los mundos de los seres vivos responde —lo hemos dicho antes— a una necesidad purificadora. Es como si buscásemos la piedra filosofal de nuestra redención para ser merecedores del premio anhelado. De esta manera tenemos contestada parte de la pregunta: vamos en busca de la paz y el reposo definitivos.

Pero... ¿POR QUÉ ENCARNAMOS LA PRIMERA
VEZ? ¿Cuál es el motivo de esa encarnación inicial? Ahí radica el genuino enigma. Porque es de lógica suponer que antes de producirse esa génesis encarnadora, si estábamos en estado de pureza o gracia, no había necesidad alguna de redimirnos a través de una estancia terrena. Mas... ¿Y si en esencia no éramos espíritus puros?

Sea lo que fuere sólo tenemos claro nuestro destino final.
Y para optar a él se nos ofrece el camino de las sucesivas encarnaciones que han de servir, lógicamente, para alcanzar el paraíso, el nirvana, el séptimo cielo, o como cada uno de nosotros quiera llamarlo.

Pero volviendo al principio y renunciando a progresar por laberintos insolubles e insondables que nuestra pobre inteligencia no es capaz de alcanzar..., volviendo al espiritismo y a los espiritus, queremos dejar muy claro que existe un mundo diferente, distinto a éste, un mundo que no es humano, que puede ser una gran parte del Universo y que sirve de morada a aquéllos; un mundo posiblemente tangencial al nuestro pero al que muchos mortales no tenemos acceso dada la condición corporal en que nos hallamos.

¿Y ellos? ¿Tampoco tienen acceso al nuestro? ¿Necesitan o no de nosotros? ¿Es importante la comunicación entre ambos mundos para que, desde el que no conocemos, nos puedan ser aportadas sugerencias, respuestas, estímulos, orientaciones...?
Realmente, la comunicación es necesaria.

Pero este hecho que muchos califican de sacrílego irreverente y que otros contemplan con buena dosis de escepticismo cuando no de burla, está reservado a un grupo de escogidos y privilegiados: los verdaderos espiritistas. Que no deben confundirse con los farsantes charlatanes, con los aprovechados y especuladores, que han convertido esta doctrina o filosofía en un burdo grosero negocio para esquilmar a los crédulos y cándidos.
La comunicación, que nadie lo ponga en tela de juicio, EXISTE.








OUIJA CAPITULO III (LA OUIJA)

La ouija es espiritismo y el espiritismo es ouija.
Valga para reforzar este comentario que a algunos puede antojárseles perogrullesco traer al recuerdo aquel axioma histórico de: tanto monta, monta tanto...
Pero para ser más concretos matizaremos sobre el hecho de que el espiritismo es la filosofía en esencia y la ouija el vehículo más común de transmisión de aquélla.

No obstante, debemos reconocer y admitir porque es de justicia —y porque tenemos la obligación de ser honestos y sinceros con los lectores—, que existen discrepancias al respecto.
Hay quienes creen y opinan con absoluto convencimiento que la ouija es (como significábamos) un vehículo de transmisión, un sistema o método para entrar en contacto con el mundo del más allá y los seres incorpóreos que lo pueblan. Otros mantienen la teoría de que la ouija no es otra cosa que un «despertador» de los poderes del subconsciente y de su acceso al banco universal de memoria; o sea, que cuando se produce una sesión de ouija las respuestas que se obtienen las otorga ese banco universal de memoria y no directamente un espíritu, y ello se debe al poder de concentración de los propios individuos que consiguen mediante un esfuerzo del subconsciente acceder a los arcanos de la otra dimensión, cosa que no se puede obtener con lo que conocemos por consciente o realidad que sólo controla la memoria cotidiana o del presente vivo.

Nosotros nos queremos mantener al margen y arriesgamos a la hora de alinearnos con quiénes defienden el primer postulado apuntando nuestro firme convencimiento de que la ouija es un método, procedimiento o sistema, para contactar con los espíritus de la otra vertiente.

Pero, a pesar de lo dicho, no pretendemos influir en las opiniones de nadie, ni tampoco tergiversar los hechos o adulterarlos. De ahí que a partir de este momento hagamos una exposición franca y sincera acerca de la ouija con toda la documentación y experiencias de que disponemos al respecto.

ORÍGENES DE LA OUIJA


No se sabe con exactitud cuál es la génesis del término ouija. La versión más generalizada es aquella que opina que proviene de dos vocablos: OUI, sí en francés, y JA, sí en alemán.
En la Encyclopedia of Occultism and Parapsychology hallamos la siguiente explicación etimológica:
«Del francés oui y del alemán ja. Trípode de madera en forma de rueda debajo de la mano de un médium, se mueve sobré una tabla pulida y deletrea mensajes, señalando letras con su vértice. Como invención es muy antigua, y era usada ya en tiempos de Pitágoras hacia el 540 A.C. Según cuenta un exegeta del filósofo, su secta mantenía frecuentes sesiones o círculos en los cuales una mesa mística moviéndose sobre ruedas se dirigía hacia signos que el gran filósofo y su alumno Filolao iban interpretando a la audiencia, como si se tratasen de revelaciones del mundo oculto. »

La naturaleza de este fenómeno es polémica, como lo son asimismo sus raíces. Los orígenes son múltiples y antiguos, habiéndose ido inventando independientemente y redescubriendo en una muy amplia variedad de ocasiones. El nacimiento de la ouija es genuinamente antiguo, siendo a buen seguro invención o descubrimiento de muchos. De hecho podemos establecer que no es más que un conocimiento popular, un instrumento de fama universal.

En China, muchos siglos antes del nacimiento de Confucio (551-479 A.C.), era muy común el uso de instrumentos como la ouija, considerados como una manera no amenazadora de comunicarse con los espíritus de los muertos. Pitágoras (550 A.C.), filósofo y matemático griego, animaba y alentaba a sus discípulos a que hicieran uso de instrumentos de características similares a la ouija para descubrir todo tipo de revelaciones del mundo oculto e invisible.

En Roma esta clase de artilugios fueron extremadamente populares en épocas muy tempranas (como en el siglo III A.C.). Se han encontrado referencias a un experimento realizado por tres personas que predijeron el nombre del que iba a suceder al emperador que en aquel momento se hallaba en el poder. Los tres fueron juzgados por delito de alta traición, y Teodosio, el soldado nombrado por la tabla como sucesor, fue ejecutado.
En Norteamérica, mucho antes de la llegada del gran descubridor (Colón), los indios nativos hacían uso de unos aparatos a los que denominaban tablas squdilatc para la localización de objetos perdidos o de personas desaparecidas.

En Francia, un espiritista llamado M. Planchette, inventó hacia 1853 un instrumento que bautizaría con su propio apellido muy similar al que actualmente fabrica y vende en EE.UU. la Parker Brother. Dicho aparejo tenía una pequeña plataforma a manera de corazón que se apoyaba en tres patas, una de las cuales era un lápiz. Cuando la planchette entraba en movimiento, el lápiz escribía mensajes coherentes. El uso de este artilugio llegó a ser toda una moda en Francia y en el resto de su imperio.

Por lo general se cree que el inventor americano de la tabla de la ouija fue William Fuld allá por 1892; sin embargo, doce meses antes una patente USA había sido librada a Elijah J. Bond como alma mater de la tabla. Según refiere la historia aparecida en la revista American Heritage (abril 1983), Fuldcompró los derechos de Bond en 1892 y pidió otra patente, fundando entonces The Southern Novelty Company en Baltimore (Maryland)
—más tarde conocida como la Baltymore Talking Board Company— y empezó a producir las llamadas Oriole Tal- king Boards. William Fuld obtuvo copiosas ganancias con la comercialización de la tabla, pero no era un adicto al uso de la misma. «No soy espiritista —decía—. Soy presbiteriano. Es cierto que construí esta fábrica por consejo de la propia ouija, pero desde entonces no he vuelto a consultarla jamás. Las cosas han funcionado tan maravillosamente bien que no ambiciono emprender ningún otro negocio.»

FUNCIONAMIENTO DE LA TABLA

La cuestión de si la ouija es o no un juego, abre de continuo controversias y polémicas. Nosotros opinamos que no... QUE NO ES UN JUEGO, y sí UNA PELIGROSA REALIDAD.

Pero aún es más discutido el tema de cómo funciona la tabla, o de dónde vienen realmente sus mensajes.

En este punto nos encontramos con dos teorías. La espiritista mantiene que los mensajes provienen de fuera; y la teoría automatista (o «científica») sostiene que vienen de dentro. La primera, la espiritista, es también la más antigua. Afirma que los espíritus de las almas difuntas usan la tabla para comunicarse y ocasionalmente actuar en reciprocidad con los vivos. La cuestión que sigue a esta teoría es: ¿Quiénes son los espíritus? ¿Por qué quieren comunicarse con los vivos o por qué necesitan actuar con ellos?

Otra importante teoría sobre el funcionamiento de la tabla es el automatismo. El diccionario define automatismo como: una acción llevada a cabo sin intencionalidad o conciencia por parte de la persona. En otras palabras, que mientras la conciencia del que opera con la ouija niega controlarla, en realidad es el subconsciente del operador quien controla los músculos del brazo y de la mano, deletreando los mensajes que necesita que la mente consciente oiga.

El famoso científico del siglo XIX, Michael Faraday, fue el primero en llevar a cabo un experimento que sugirió como un fenómeno físico, considerado comúnmente como inducción de los espíritus, siendo en realidad un automatismo. De hecho se han llevado a cabo pocas investigaciones sobre la ouija como automatismo, pero con el advenimiento de las teorías freudianas sobre el inconsciente, fue de alguna forma aceptado por un gran número de personas, que la tabla era otro caso del subconsciente que intentaba hacer llegar mensajes al consciente, de la misma manera que lo hace a través de los sueños o de otros medios automatísticos tipo sonambulismo.

Según una encuesta realizada en los Estados Unidos sobre la ouija el año 1983, más del treinta por ciento de los encuestados contestaron que utilizaban la tabla para comunicarse con los muertos.

Casi tantos como intentaban contactar con gente viva ubicada en puntos distantes a la residencia de los operadores.
El resto pretendían alcanzar «inteligencias» no humanas (espíritus, ángeles, animales domésticos, etc.) o deseaban encontrar objetos perdidos o desarrollar sus propias habilidades psíquicas. Y también los hay que recurren a la ouija para recabar consejo, como por ejemplo: ¿Debo cambiar de trabajo o pedir un ascenso? ¿ Cudndo es el mejor momento para casarme? o ¿ Qué número de la lotería salio en el sorteo de esta semana?

¿QUÉ ES FÍSICAMENTE LA OUIJA?

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y por eso, junto con el presente ejemplar, regalamos a nuestros lectores un tablero de ouija..., quedando así explicado lo que es físicamente la ouija.
No obstante, vamos a ser más explícitos partiendo de la base de que alguien pueda tener acceso a este libro de forma casual, sin tenerlo al susodicho tablero.

Para empezar, y antes de nada, lo indispensable para quienes deseen practicar con la ouija, es un tablero y un master (1).
Tienen dos opciones, adquirir en un establecimiento especializado el instrumento en cuestión, o fabricárselo en casa. Todo lo que necesitan para la elaboración casera es una hoja de papel o cartulina de un tamaño aproximado de 45 x 30 cm. Si lo construye el propio ejecutante debe procurar que, como mínimo, tenga esas dimensiones; no es imprescindible que el tamaño sea rectangular o cuadrado, ya que puede ser triangular, redondo, etcétera. También precisa de un lápiz o carboncillo, para escribir las letras del alfabeto y los números del O al 9. Si bien esto es lo indispensable, no estará de más añadir las palabras si, no, bien y mal. Dada la circunstancia de que el master tiene que deslizarse sobre la superficie, ésta debe ser lisa y pulida. Si ha utilizado madera es posible que tenga que encerarla, y si se ha servido de cartulina o papel, le aconsejamos que lo sitúe debajo de un cristal.
En funciones de master puede servirse de cualquier cosa u objeto que se deslice con facilidad sobre la tabla, desde un arco de madera o plástico hasta una taza de café boca abajo, hasta un vaso transparente (de ahí el nombre de vasografía). De hecho es válido un objeto que sea lo suficientemente grande como para que los participantes puedan apoyar sobre él los dedos de la mano.
(1) Círculo o arandela normalmente de plástico que se sitúa en el centro geométrico del tablero y sobre el que los practicantes apoyan un dedo ejerciendo presión. Una vez iniciado el ejercicio y efectuadas las preguntas, si hay respuesta del más allá (un espíritu), el master ha de cobrar movimiento desplazándose por encima de la tabla y deteniéndose sobre aquellas letras, números o palabras que conforman la contestación del visitante. (Nota del autor.)

Este es el equipo que se necesita para iniciar la experiencia (la manifestación física de la ouija). Si se desean anotar (o grabar) los mensajes que se reciban hay que disponer de un aparato cassete y un bolígrafo.

Cómo manejar la tabla

La mecánica de la experimentación con la guija:
—cómo se sientan los participantes, dónde, de qué manera deben situarse los dedos, el emplazamiento del tablero, etc.— no es trascendente ni siquiera importante, aunque debe de existir un orden lógico y una metodología. La gente, ante el fenómeno, reacciona de maneras diversas, y lo que funciona para unos es nefasto para otros. Los que estén interesados en experimentar con la ouija ya irán descubriendo por sí mismo cuál es el mejor procedimiento a seguir a través de sus aciertos o de sus errores.
Muchos empiezan colocándose uno frente a otro y sosteniendo la tabla con las rodillas. Una de las manos la dejan ligeramente apoyada en aquélla y los dedos de la otra encima del master (demasiada presión hará que no pueda deslizarse con la suavidad requerida). Es aconsejable que uno de los participantes asuma las funciones de director del experimento formulando él solo las preguntas. Éstas deben hacerse anotando con total seriedad y sentido común antes de iniciar la sesión, y formularse simple y directamente: ¿Hay alguien ahí? ¿Nos comunicaremos esta tarde? ¿Hay algún mensaje para nosotros en este momento? Deben de efectuarse los interrogantes, eso sí, con paciencia y eficientemente. Una forma prudente de comenzar y que puede servir de referencia sobre la autenticidad de los mensajes o respuestas, es formular interrogantes cuyas contestaciones ya estén en poder de los experimentadores: ¿Cuantos años tengo? ¿Cuantas letras tiene mi apellido?

Si el método pregunta-respuesta no surge los efectos apetecidos, se dejan los dedos apoyados ligeramente en el master y se espera la posibilidad de una comunicación espontánea. La tabla se pondrá en contacto de manera voluntaria si se le da la oportunidad de hacerlo. Una vez se produzca la conexión el diálogo fluirá con facilidad.

Cuando los que intervienen son principiantes puede darse el caso de que el master se mueva con «desgana», o que los primeros mensajes resulten incoherentes y poco fiables. También sucede con personas de mucha fuerza o poseedores de gran poder psíquico, que el master se mueva sin que lo esté tocando nadie.
Las primeras veces necesitarán ir mirando las letras de la tabla y quizás el objeto que estén utilizando como master (ya sea éste, propiamente dicho, un vaso, una taza, etc.) se moverá anárquicamente, sobrepasando la letra deseada para regresar más tarde a ella. Esta anomalía raras veces se produce si existe en la mesa un ejecutante experimentado. Hay quien puede hacerlo funcionar a la perfección teniendo los ojos vendados, aunque nosotros no aconsejamos estas posturas.

En los casos en que uno de los participantes aparta la mano del master —o uno de aquellos se cambia por otro—, éste se moverá dando vueltas paranoicas hasta que se restablezca el control. Los espiritistas razonan este fenómeno en función de la teoría de que —en esos instantes— los espíritus rivalizan entre ellos para comunicarse con el nuevo operador. Sin embargo, los automatistas lo justifican a través del hecho de que la energía psíquica del recién llegado pugna por liberarse.

Tiene su importancia conservar las grabaciones o notas de los mensajes obtenidos a través de la ouija. Un libro diario que recoja fielmente los interrogantes planteados y las respuestas recibidas es altamente recomendable, así como el anotar la fecha en que se ha producido cada mensaje. Los fenómenos que acontezcan en cada experimento pueden anotarse cuando el master se mueve o para, o bien esta tarea puede delegarse en una tercera persona que se limite exclusivamente a tomar dictado. Puede ocurrir algunas veces que lo anotado sea enigmático e incomprensible, pero quizá con el paso del tiempo y tras escuchar las grabaciones en conjunto, puedan llegar a descifrarse los mensajes que en principio resultaban ininteligibles.

La puntuación es otro de los problemas para la comprensión de las respuestas. Muchas tablas no disponen de muchos signos, por lo que depende del anotador establecer una puntuación correcta que sirva para dilucidar donde empieza y termina el mensaje, cómo distribuir los párrafos, etc... En principio no tiene porqué existir dificultad al respecto, pero en aquellos casos en que las respuestas son confusas o complicadas, o de contenido enigmático, NO LAS DEJEN CORRER NI DESTRUYAN LAS ANOTACIONES REALIZADAS. Guárdenlas con el resto del material y seguramente con el tiempo se conseguirá que tengan sentido tras establecer comparaciones con revelaciones posteriores.

Las presentaciones son indispensables cuando se contacta con alguien a través de la ouija. Debe preguntarse con el máximo respeto y educación acerca de los datos personales del emisor: nombre, edad, dónde se encuentra, qué es lo que pretende...
Es conveniente también averiguar si se puede hacer algo en su favor o si tiene alguna historia que le gustaría transmitir, algún testimonio, etc.

En ningún caso debe FORZARSE LA COMUNICACIÓN. Tampoco hay que actuar de manera exigente o dura, ni mostrarse excesivamente interesado. No acentúen el énfasis en ustedes mismos y bajo ningún concepto den por sentados los mensajes. Critíquenlos (con mesura y ponderación), analícenlos, póngalos en duda, expresen sus reservas y pidan. pruebas fehacientes.

Si el master rechaza súbitamente y sin explicaciones la comunicación que se está llevando a cabo, no insistan ni ejerzan el menor tipo de presión. Y de igual modo, si alguno de los participantes (o varios) empieza a sentirse agotado, paren de inmediato el experimento.

Laforma de los mensajes:

Los seguidores de la teoría espiritista no intentan explicar por qué los mensajes de la ouija parecen venir de los espíritus; sencillamente saben que vienen de ellos y no encuentran necesario perderse en mayores averiguaciones.

Los que no comparten esta teoría no pasan precisamente buenos ratos en su intento de justificar este fenómeno. Algunas de las razones que han expuesto como teorías son las siguientes:
1) Si se atribuyen los mensajes a los espíritus, e como reconocer que éstos gozan de una mayoi autoridad y un poder superior sobre los humanos.
2) A la gente le gusta y prefiere que los demás decidan por ellos. El hecho de proyectar su poder d decisión a través de una voz extraña puede así vírales, hasta cierto punto, de su responsabilidad
3) La «voz de los espíritus» es un modo de llamar la atención. De esta manera el subconsciente le presta atención y también respeto al poder.
4) La gente quiere y necesita creer en una vida después de la muerte.
De hecho no podemos afirmar o negar cualquiera de las razones dadas hasta que el estudio de la mente no haya avanzado más, pero cada uno de nosotros puede extraer conclusiones y tener, según sus creencias, una idea concreta al respecto.

OTRAS VERTIENTES DE LA OUIJA

Existen unos fenómenos, como la ouija, sobre los cuales espiritistas y seguidores de la teoría automatista no logran ponerse de acuerdo. Los vamos a plantear ahora por sus similitudes y porque personas que han experimentado con la ouija también los han practicado como variedades de ésta.

Escritura automática

La escritura automática es llevada a término sin implicarla el consciente del que escribe. Aunque lo escrito sea perfectamente comprensible, incluso brillante, no hay conciencia deliberada por parte del ejecutante. A modo de ejemplo tenemos lo que cualquiera puede poner en una página o trozo de papel en blanco mientras está hablando por teléfono o asiste a una reunión. Es inconsciente y se asemeja a garabatos. La escritura automática no es en modo alguno un acto deliberado, puede ocurrir espontáneamente y suele darse mientras la consciencia del que escribe está centrada en cualquier otra actividad que no sea en sí misma la escritura. Se la conoce también con el nombre de escritura de trance, cuando el ejecutor tiene su mente es ese status fenomenológico o en otros casos escritura espiritual, suponiendo que el escritor esté en contacto con espíritus.

De hecho el lápiz es el instrumento más utilizado, preferido al bolígrafo por la sencilla razón de que su suave mina requiere menos esfuerzo y presión que un bolígrafo para producir la escritura. A veces se usa una planchette a la que el lápiz sustituye una de las patas, y así, cuando dos personas tocan la pequeña tabla juntas, combinan sus fuerzas.

Existen individuos capaces de escribir automáticamente con las dos manos llegando incluso cada una de ellas a deletrear sobre temas distintos. En algunos casos sucede que las líneas son escritas de arriba a abajo o al revés, por lo que se necesita un espejo para poder leer lo que se ha escrito. También ocurre en ciertas ocasiones que toda la página se ha escrito invertida, empezando por la esquina inferior derecha.

Los médiums más experimentados pueden ser capaces de escribir automáticamente en más abundancia que los principiantes. Éstos, a menudo, producen una escritura ilegible o curiosos y complicados dibujos. Sus brazos pueden oscilar frenéticamente llegando a causarles dolor físico. Se ha descubierto que las sugestiones posthipnóticas son favorables para liberar a los principales favoreciéndoles notablemente en la práctica de la escritura automática.

Hay diferencias entre la escritura automática y la normal (o consciente) del ejecutante. Aquélla es por lo general más cursiva, las frases o palabras muy a menudo aparecen unidas debiendo ser separadas y puntuadas después que la sesión ha finalizado. (Este fenómeno ocurre también con el dictado de la tabla de la ouija.)
Un aspecto de la escritura automática que fomenta la tesis de que sea «otro» quien realiza los trazos sobre el papel, se debe al hecho de que el amanuense puede mantener largas conversaciones al tiempo que escribe. A menudo no sabe lo que ha escrito hasta que finalizada la sesión lee por primera vez el texto completo. Esta comprensión retardada se produce también en los que operan con la tabla de la ouija, los cuales no entienden sus mensajes hasta que ha concluido el contacto y se revisa como un todo.
Las historias de profecías, telepatía, clarividencia y conexiones con los espíritus abundan. Hay noticias de que en el siglo XIX, Horacio Hunt y James Burns man tenían correspondencia regular telepáticamente a través de la escritura automática, aunque vivían a tres mil millas de distancia el uno del otro.
Los que actúan con la tabla de la ouija se convierten a veces en discípulos de la escritura automática, siendo ésta más rápida e inmediata. También goza de la ventaja de ser transcrita directamente sobre papel sin la ayuda de otra persona. Algunos de quienes experimentan esta fenomenología son capaces de pasar del lápiz y el bolígrafo a ser los más veloces mecanógrafos. En todos los casos, no obstante, la naturaleza exacta de los hechos es debatida acaloradamente.

Tiptología:

La similitud entre la tiptología y la tabla de la ouija es mayor si se considera el indicador o master como una mesilla. El principio es el mismo, sólo las medidas de la mesa son distintas.
La tiptología funciona de la siguiente manera: un grupo de personas se sientan alrededor de una mesa, preferiblemente en una de tres patas. Sitúan las palmas de sus manos en la parte superior de aquélla. Esperan, quizá durante algún tiempo, la primera insinuación de movimiento. Algunas veces la mesa da vueltas, limitada por el alcance de los brazos de los ejecutantes. Pero en otras ocasiones la mesa se mueve por la habitación y los experimentadores deben alcanzarla y seguirla. Nadie del grupo, en ningún momento, piensa que es él la causa de que la mesa se mueva.

En la tiptología los practicantes preguntan a la mesa aquello que quieren que les sea respondido y ésta, por medio de golpes, va dando las contestaciones. Son golpecitos secos con las patas de la mesa contra el suelo. La fórmula usual considera que un golpe es NO y dos golpes significan SÍ.

En algunas variedades la mesa puede responder señalando cada una de las letras del alfabeto en código: un golpe para la letra A, dos para la B, tres para la C, y así sucesivamente. De esta manera la mesa utilizada para la tiptología exhibe toda la versatilidad lingüística de la misma tabla de la ouija, aunque es, naturalmente, un sistema torpe y para el que se requiere una gran cantidad de tiempo y paciencia.

El péndulo

A pesar de ser un sistema de origen antiguo, el péndulo es una de las formas de ouija más simple. Misteriosamente se mueve sin control consciente.
También actúa a causa de los movimientos musculares subconscientes demasiado sutiles para que sean notados por el ejecutor.

El péndulo responde a las preguntas que se le formulan con movimientos de SÍ o NO. El ejecutante debe mantener la cuerda, que tiene un peso atado al final, de manera que éste se balancee sin movimiento. Entonces es el instante en que el ejecutor debe concentrarse primero en la palabra SÍ. Pronto el péndulo empezará a girar en el mismo sentido de las agujas del reloj o contra ese sentido, siendo el primer giro rotativo un equivalente al SÍ, y el segundo, al NO. A partir de este momento puede preguntarse y el péndulo responderá. Debido a que el subconsciente es por lo general la fuente de las oscilaciones del péndulo, trabajar con éste es una manera eficaz de tratar con emociones confusas o inciertas. El péndulo puede ayudar a entender lo que en realidad se siente, no sólo conscientemente.

Es un método extraordinario para estimular memorias aletargadas, localizar objetos perdidos o aclarar decisiones personales de vital importancia. De todos los automatismos se supone que es el menos peligroso, el más inocuo y menos amenazador. El utilizado en Francia y Bélgica por un buen número de sacerdotes. En España uno de los pendulistas más conocidos es el Padre Pilón.
Suspendiendo el péndulo encima de un alfabeto se puede crear una variante aproximada de la tabla de la ouija, cuya finalidad será en síntesis bastante parecida y probablemente igual de efectiva.

La radiestesia:

Nadie sabe con total certeza cómo se produce este fenómeno. Pero el hecho concreto es que funciona. En sus inicios este sistema se utilizaba fundamentalmente para encontrar agua, pero más tarde se aplicó también a la búsqueda de aceite, tesoros, etcétera. Se dice, aunque no existen referencias fidedignas de ello, que los militares estadounidenses se sirvieron de la radiestesia, en Vietnam, para localizar la situación de las minas explosivas que sembraba el enemigo.

La vara es de manera tradicional una horcadura de madera de avellano, aunque puede hacerse de otros materiales, tan variados como el hierro o el plástico. La misión del ejecutor —hay quienes le llaman zahorí, pero ello es discutible— consiste en sostener la vara evitando que se mueva. Sin embargo, la horcadura se mueve de repente y con violencia; algunas veces llega a empujar con tal fuerza que la corteza del avellano salta e incluso daña o levanta ampollas en la piel de las manos que la sujetan.
Esta brusca puesta en movimiento convence al «conductor» de que la fuerza que empuja la vara se produce de forma independiente a él mismo.

Hay dos explicaciones de cómo funciona —escribe el parapsicólogo A. Trabold—, una es que el objeto mismo despide una radiación especial que afecta al ejecutante o a la vara directamente. La otra teoría se refiere al hecho de que el individuo que sujeta la horcadura localiza la razón del experimento con su clarividencia subconsciente haciendo que la vara se dirija hacia el suelo.
James Trow, profesor de Geografía de la Universidad del Estado de Michigan y buscador profesional de minerales, sostiene otra tesis al respecto: Cuando practicamos la radiestesia estamos encontrando un campo eléctrico —Explica—, hay electricidad en el suelo, en el aire y en nosotros. Ciertamente, de hecho, no es nada psíquico.

 







OUIJA CAPITULO IV (POSECIONES Y EXORCISMOS)
POSECIONES Y EXORCISMOS

A lo largo de este tema hemos sostenido la teoría de que el espiritismo y la ouija tienen importantes conexiones. Y estamos convencidos de que la tabla resulta un medio tan válido como puedan serlo las sesiones espiritistas para contactar con los entes que habitan en el más allá, donde, al igual que en nuestro mundo, conviven el bien y el mal.

Podría resultarnos un poco difícil la aceptación de la idea de espíritus demoníacos que toman gusto por nuestros cuerpos y mentes. Nos parecería quizá que se trata de una película de terror de poca categoría o que se asemeja a alguna novela de ciencia ficción barata. De lo que no hay duda es de la autenticidad de casos en los que seres han invadido las mentes de personas, pues sus vivencias se han reflejado en infinidad de publicaciones que se han consultado para complementar el presente escrito.
Los especialistas en esta materia creen que estamos protegidos de estos entes por un halo de luz y de color
—un campo magnético que rodea el cuerpo de todo ser vivo—, un aura que puede ser discernida por muchos metapsíquicos y que incluso se ha llegado a captar gracias a un sofisticado sistema de fotografía. Dichos expertos son los que aseguran que el aura y la vida de la persona son inseparables —y que los cambios de color y forma se corresponden a alteraciones de salud, carácter, estado e incluso de la propia naturaleza espiritual—. Consideran que una vez la emanación protectora —el aura— se desgarra o se enreda, la entidad inversora puede socavar y minar a la que será su víctima creando un sentido de dependencia en ésta. Quizá podríamos denominar a este proceso como estrategia.

Pero las tácticas no son siempre las mismas. El ataque puede suceder de forma brutal y repentina, pero ello no ocurre con demasiada frecuencia. A menudo es un problema de seducción gradual. Incluso el ataque brutal sobreviene después de una campaña que ha debilitado a la víctima.

El invasor se centra en los puntos flacos de quien desea poseer. Las debilidades, naturalmente, variarán de persona a persona. Si una es vanidosa se apelará a ello y el seductor dirá: «Te necesito y sólo tú puedes ayudarme»... A veces se dice al que será invadido que hay que llevar a cabo una importante misión de algún tipo y que colaborando (agresor y atacado), este trabajo podrá llevarse a buen término. Dicha táctica es muy común.

Por lo que respecta a la entidad invasora, cualquier respuesta emocional es deseable, incluso la negativa. Los recursos cambian pero la intención es siempre la misma:

Establecer una relación y alimentar una dependencia. La entidad es maliciosa y no le importará mentir, hacer ver que es otra persona (normalmente algún ser querido) y halagar.

Si ha de servir a sus propósitos, utilizará tácticas para procurar que su víctima se agote, provocar que sienta miedo —cualquier cosa para mantener el vínculo, lo que sea para retener su atención una vez ha sido captada.

Es mejor para el atacante, naturalmente, si su víctima está sola, aislada, cansada y enferma. Así, de esta manera, animará a su agredido/a a que rechace los amigos verdaderos y a que crea solamente en las comunicaciones de la ouija para obtener buenos consejos, avisos y compañía. Para terminar, enviará al poseído a viajes salvajes y sin sentido. Recomendará acrobacias peligrosas y aventuras locas mientras desaconsejará cualquier actividad sana o cuidados médicos adecuados.

Si es necesario provocará miedo, materializándose en formas espantosas, induciendo visiones grotescas, incitando actividades poltergeist, haciendo que objetos aparezcan como llovidos del cielo (de repente), transmitiendo noticias falsas o trágicas, haciendo que objetos leviten, o quizás haciendo levitar a la propia víctima. Todas estas cosas y muchísimas más pueden suceder «no como finalidades en ellas mismas, pero sí como una manera de completar la posesión. Si el temor ha de permitir abrumar a la víctima, habrá pánico. La estrategia debe conseguir que la víctima crea que cualquier oposición al invasor carece de valor. Cuando finalmente el ser humano piensa que no tiene sentido alguno luchar, enfrentarse a cuanto le sucede, la posesión está completa.
Se cree que los espíritus terrestres son, frecuentemente, aquellos que llevaron una existencia problemática y destructiva en la tierra. Cuando uno cambia de la vida a la muerte, no hay una variación profunda en el carácter. Aquellos que fueron viciosos y violentos en su existencia terrena serán a su vez viciosos y violentos después de su muerte. Es esta negatividad la que provoca que la mayoría de espíritus terrestres no entiendan ni acepten que han fallecido. Ellos subsisten porque sus apetitos terrestres continúan dominándoles. Están frustrados y furiosos porque no pueden satisfacer sus deseos. La tiranía terrestre, social o doméstica es a su vez tiranía en el plano «post-muerte»; un deseo de dominar y controlar a otros seguirá conduciendo su personalidad en esa existencia incorpórea. Este tipo de seres a quienes evitamos mientras se hallan en nuestro mundo serán a los que estamos invitando mediante nuestras experiencias con la ouija. Y una vez invitados intentarán estar con nosotros, ser parte nuestra, ¡ser nosotros mismos!

El sociólogo y escritor Jan Currie explicó la muerte en estos términos. Es un serio error de concepción sobre la muerte el creer que desde el momento en que ésta transforma a las personas en espíritus, éstos, automáticamente, se convierten en espirituales —benevolentes, sensatos, conocedores de todo—. Esta idea sobre la muerte no podría ser más errónea. La línea de separación entre los mundos de la vida y la muerte parece ser un tipo de:
«Jungla metapsíquica ineficazmente vigilada, un territorio proscrito atestado de seres psicopáticos viciosos». Si estos entes trastornados localizan y se adaptan a una víctima del mundo humano, la naturaleza destructiva y violenta de estos muertos terrestres operará con incluso menos restricciones que en su vida de carne y hueso.

OBSESIÓN Y POSESIÓN ACCIDENTAL

Es decir, que la obsesión puede sobrevenir cuando un espíritu terrestre quiere dominar, controlar y de forma deliberada escoge entrar en una persona. Pero no todas las obsesiones o posesiones son resultado de esta deliberación. También puede suceder por accidente. Esto, creído por muchos, tiene lugar cuando, a través de una experiencia con la ouija, un espíritu de los denominados terrestres se enreda en el aura del que opera con la tabla sin pretenderlo y sin saber tampoco cómo desenmarañarse.
Esta fortuita relación puede resultar benigna o maligna, en base a la personalidad del espíritu. La obsesión puede ser breve y sin relativo dolor si todo cuanto el ente desea hacer es decir adiós a alguien antes de partir hasta su esfera adecuada. Sin embargo, el ser puede ser de naturaleza violenta, destructiva, y quizá no desee buscar jamás la dimensión que le corresponde. Esta es la relación que causará a la víctima lo que se cataloga como estado de agonía.
La explicación a este fenómeno se encuentra en el hecho que la experimentación con la ouija aumenta aparentemente el aura del operador, de manera que llama la atención, alterando su intensidad, forma y color de la misma. Los espíritus terrestres confundidos o las entidades no humanas que residen en la nebulosa oscuridad son atraídos hacia el aura enardecida y aumentada. Se asemeja a un refugio, un oasis de luz en un mundo de tinieblas. Cuando el ente curioso se acerca a la claridad para investigar, sea de forma deliberada o a través de algún tipo de magnetismo o torpeza, el enmarañamiento ocurre.

El espíritu no tiene otra opción que la de acompañar a la persona viva. Y ello puede provocar que el ente, que se encuentra confundido por su nuevo estado, piense del cuerpo que ocupa que es un guardián o bien que se trata de una enojosa cárcel de carne y hueso.

Lo que es peor, sin tener en cuenta si la unión fue accidental o provocada, es que esta ocupación de un cuerpo puede evolucionar en una posesión completa. Atrapada en el cuerpo, la entidad empieza a pensar que éste es suyo, que le pertenece, y con el tiempo procurará echar a su ocupante original para poder realizar cuanto le venga en gana.

EL EXORCISTA

William Peter Blatty basó el que fue su best seller y la famosa película El exorcista en un caso real de posesión ocurrido en el año 1949. En la obra creada por Blatty es una adolescente quien resulta invadida por un demonio después de que su madre y su tía experimentasen con la tabla de la ouija. La verdadera víctima de esta terrorífica historia fue un chico de catorce años llamado Douglas Deens.

La historia apareció por primera vez publicada en el Washington Post el día 20 de agosto de 1949. La primera línea del artículo decía: «En lo que quizá sea una de las experiencias más destacadas de este tipo en la historia religiosa reciente, un chico de Mount Rainer de 14 años ha sido liberado por un sacerdote católico de una posesión diabólica, según manifestaron ayer fuentes católicas.»
J. B. Rhine, director del laboratorio de parapsicología de la Universidad de Duke, investigó el tema y declaró que se trataba del más impresionante caso de poltergeist con el que se había encontrado.

La palabra poltergeist proviene del griego, que significa ruido de fantasma. Algunas de las manifestaciones en el caso de Douglas Deens incluyeron:

— La cama en la que dormía el joven iba de un lado a otro de la habitación.
— Un sillón pesado en el que estaba sentado el protagonista, se ladeó de tal forma que hizo caer a su ocupante.
— Ante la presencia del joven, la fruta que estaba encima de la nevera saltaba aplastándose contra la pared.
— Se oían ruidos y chirridos que provenían de las paredes cercanas a donde se hallaba el muchacho.

Los vecinos de los Deens se rieron al principio por todo cuanto ocurría diciendo que la casa debía estar encantada, pero cuando Douglas les visitó las manifestaciones continuaron, incluyendo además sacudidas violentas, aparentemente involuntarias de la cama del chico.

Los Deens decidieron acudir a su sacerdote para que les ayudara. Al principio se mostró escéptico e invitó al joven a su casa. Se convenció al presenciar bastantes manifestaciones, incluyendo la del sillón volcándose. (Tras esta prueba intentó él mismo tirar el asiento mientras lo ocupaba, cosa que le resultó del todo imposible.)

Un cura jesuita de San Luís visitó a Douglas y observó detenidamente las manifestaciones. Estuvo con él durante dos meses, llegando incluso a dormir en la misma habitación que el muchacho. Finalmente le trasladó al Hospital Universitario de Georgetown, y al de San Luís.

Sólo se tomó la decisión de hacer un exorcismo cuando se comprobó que cualquier otra posible cura había resultado negativa.
Los padres de Douglas no eran católicos, así que hubo que convertir al joven antes de exorcizarle. También recibió instrucción religiosa.

Fueron llevadas a cabo de veinte a treinta sesiones, durante cada una de ellas un promedio de tres cuartos de hora. El sacerdote, habiendo ayudado, empezaba celebrando una misa y rezando para invocar la fuerza divina. Más oraciones y salmos eran cantados. Luego, tras esparcir agua bendita por encima del chico, leía el ritual que ordenaba al espíritu a que saliera.

« Yo te ordeno, quienquiera que seas, espíritu oscuro, y a todos tus asociados, obsesionando a este amigo de Dios, que por los misterios de la Encarnación, Pasión, Resurrección y Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, por la misión del Espíritu Santo y por la venida del mismo Señor para el Juicio, que me digas tu nombre, el día y hora de tu muerte, a la vez que hagas algún signo. Y aunque yo soy un indigno ministro de Dios, te ordeno por todas estas cosas que nunca mas ofendas a esta criatura de Dios, o a ninguna otra de las que se hallan aquí presentes o a sus pertenencias.
»Sal, por tanto, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, deja lugar al Santo Espíritu a través del signo de la Sagrada Cruz de Jesucristo Nuestro Señor, que con el Padre y el mismo Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. »
El joven, al principio, reaccionó de forma violenta a estos rezos y plegarias —chillando, blasfemando e incluso hablando en latín, lengua que nunca había estudiado—. Luego, declaró que había tenido una visión en la que San Miguel echaba al diablo..
El cura pudo afirmar que el muchacho estaba totalmente fuera de peligro. Las manifestaciones se habían terminado.
El periódico Washington Post escribió que los exorcismos y los casos de posesión diabólica eran muy escasos en el mundo cristiano de Occidente. El rito solemne de exorcismo era casi con toda seguridad el primero que se llevaba a cabo en el área de Washington.
El caso de Douglas Deens por fin había terminado.

OTRAS TEORÍAS SOBRE LA OUIJA

El interés por los médium, fantasmas y la comunicación con el mundo de los espíritus no deja de aumentar y las antiguas preguntas siguen en pie: ¿Existen los fantasmas? ¿Pueden las sesiones de ouija hacer venir espíritus del más allá? Si no es así, ¿cómo podremos explicarnos los fenómenos físicos que algunas sesiones generan? ¿Podrían estas manifestaciones ser producidas por gente corriente sin la presencia de un espíritu?
Estas y otras cuestiones fueron planteadas por algunos de los miembros de la Sociedad de Investigación Psíquica de Toronto, una fundación sin ánimo de lucro creada el año 1970 para promover el estudio de las fronteras de la ciencia y dar información sobre ello.

EL EXPERIMENTO CON PHILIP

Para hacer frente a estos temas un grupo de voluntarios de la mencionada sociedad, una porción de ciudadanos normales y corrientes, ninguno de ellos médium, aceptaron reunirse regularmente en una habitación completamente iluminada para ver si podían producir efectos similares a los de una sesión, no mediante la invocación de espíritus para comunicarse con ellos, sino proyectando un pensamiento acordado con anterioridad por los allí presentes.

Se pretendía ver si eran capaces de manifestar un carácter imaginario, y para ello confeccionaron de forma deliberada la biografía de un ser ficticio por completo, al que llamaron Philip.
Esta es su «historia»: Pbilip fue un aristócrata inglés del siglo XVII, católico. Se hallaba en una incómoda situación, pues había dado apoyo al ya derrocado rey católico Carlos 1. Quien ocupaba el poder era Oliver Cromwell. La esposa de Philip, Dorotea, era malvada y utilizó la ideología religiosa de su marido para perjudicarle. Declaró públicamente en su contra, y le hizo casi perder no sólo su reputación sino sus posesiones y su título.
La situación matrimonial empeoró al enamorarse Phihp de Esmeralda, a quien instaló en la casa del guardabosque de su mansión familiar. Cuando Dorotea descubrió el loco amor que por esa joven sentía su marido, la acusó públicamente de bruja y tuvo la gran satisfacción de verla quemar en una pira.
Dicha actuación llenó de desesperación el ya amargado corazón del aristócrata y al cabo de un tiempo no pudo resistir la tentación de tirarse por una de las almenas de su vivienda de Diddington.
Este trágico, pero tonto fantasma, fue la personalidad que el grupo de Toronto intentó conjurar en sus experimentos.
Después de cada uno de ellos los integrantes de la reunión memorizaban la supuesta biografía, que como es de suponer contenía muchísimos más detalles.

Si bien al principio no se obtuvo resultado alguno, se siguieron viendo de forma regular. Al final, acordaron probar otra estratagema, harían una sesión. Después de todo, los fenómenos que esperaban realizar eran frecuentemente obtenidos a través de la tabla. Se mantendrían todas las normas acordadas con anterioridad y se seguiría enfocando la cuestión a través de la biografía ficticia ya desarrollada.

Realizaron la primera sesión.

Alguien acudió, pues se oyeron golpes en la mesa, debajo de las manos de los que se hallaban reunidos. Un golpe significaba SÍ y dos querían decir que NO. Se trataba de Phihip.
Las conversaciones, una vez iniciadas, siguieron durante los siguientes cinco años. El fantasma prefabricado se convirtió en un adepto de los golpes, produciendo una gran variedad de sonidos como respuesta. Incluso desarrolló la habilidad de transportar sus contestaciones a objetos apartados de la mesa desde la que operaban los experimentadores. Uno de estos objetos fue un plato metálico que se hallaba colgado de la pared. Cuando se grabaron dichos ruidos, un análisis electrónico indicó de forma clara que los sones emitidos por Philip eran distintos a los otros registrados en la misma cinta.

El experimento con Philip demostró, para quienes estudiaron el caso, que tanto el «fantasma» como la amplia gama de fenómenos a él asociados eran producto del conocimiento consciente y subconsciente de grupo. ¿Por qué? Pues por la sencilla razón de que las respuestas de Philip nunca se desviaban de la lógica impuesta por su presunta biografía. Al tiempo que las conversaciones seguían y Phihip iba contando más detalles de su «historia», lo que explicaba eran siempre extensiones a la vida inventada por el grupo. Su personalidad era más clara, pero siempre en términos de la «existencia» que le había sido creada.
Hay que mencionar el hecho que si el colectivo variaba alguno de los puntos de la vida del «fantasma» éste aceptada el cambio de forma inevitable. Y si el grupo desconocía la respuesta a alguna de las cuestiones, el ente no daba respuesta específica alguna, no sabía qué contestar. Y al igual que los operantes de la tabla, era incapaz de predecir el futuro.

¿Cuáles fueron las conclusiones? Bien, naturalmente la idea de los espíritus y la comunicación con ellos no puede ser nunca rechazada por completo, pero este experimento planteaba que si la gente quiere creer en los espíritus con fuerza y convicción, sus deseos se convertirán en realidad.

Un tiempo más tarde se creó un segundo grupo en la misma sociedad para descubrir si podía duplicarse el experimento original. En menos de cinco semanas de esfuerzo canalizado, el colectivo se estaba comunicando con su personaje imaginario.

Hasta la actualidad la prueba ha sido realizada con éxito docenas de veces en distintas partes del mundo. Uno de los participantes manifestó que con su trabajo se había demostrado la no existencia de espíritu alguno tras las respuestas obtenidas durante la prueba, pero que se trataba de una fuerza desconocida que debía ser investigada.

¿Cómo funciona la materialización de caracteres ficticios? Irish M. Owen y Margaret Sparrow investigaron los procesos y analizaron los resultados en su obra basada en las sesiones con Philip.
La compenetración del grupo parece ser el principal problema —el entendimiento y el énfasis que se desarrolla en el grupo al pasar los miembros una cantidad de tiempo junto—. A medida que aumenta la tensión emocional ésta se libera en telepatía colectiva. Los autores del libro consideraron la validez de dichos experimentos.

Sus descubrimientos mostraban que no se podía afirmar, como hacen muchos, que los fenómenos físicos de la habitación son siempre fraudulentos, porque podrían ser efectos genuinos de psicoquinesia, y el comunicador supuestamente presente podría ser tan imaginario como Philip.

La telepatía parece tener lugar, y existir, entre gente corriente que no tiene habilidades físicas, e incluso a veces entre personas que no parecen creer que ello sea posible.

La tabla de la ouija es un medio de comunicación con el subconsciente colectivo del grupo que opera con ella. Por tanto, hay que reconocer esa naturaleza del conjunto. Por ejemplo, si un mensaje de la ouija sugiere que se debe cambiar de trabajo, hay que pensar detenidamente si uno mismo está satisfecho con el suyo y, si realmente lo desea, entonces puede cambiar. Hay que actuar de forma racional, pero si una vez recibido un mensaje se busca una ocupación distinta a la actual, sin pensar conscientemente que ello es lo deseado, pueden venir los problemas.

Cuando hay varias personas alrededor de la tabla existe un grado de telepatía entre ellas, y quizá se están recibiendo las ansiedades y problemas de uno solo. Por lo tanto, la respuesta obtenida no tiene porqué estar vinculada específicamente con el que ha realizado la cuestión. En otras palabras, y siguiendo con el ejemplo del trabajo, podría muy bien ser que alguien de la sala esté obsesionado con la idea de cambiar de ocupación, y esa angustia se transmita a los demás participantes de la sesión. En el experimento con Philip se dieron cuenta que cuando se obtenía una buena respuesta era cuando había un flash telepático que circulaba por la habitación.

LOS PELIGROS

Gente sin cultura, sin conocimientos sobre la materia, pueden resultar gravemente perjudicados con lo que suceda ante una tabla de ouija. Para una persona madura y reflexiva, interesada en psicología humana, es fascinante ver cómo este proceso se desarrolla. Si se puede ver en la tabla lo que realmente es —un sistema para comunicarse con el subconsciente— resultará de gran ayuda, si se analiza y observa para criticar y conocer las propias angustias. Se trata de que sea uno mismo quien decida lo que pretende, pero siempre deben establecerse unos límites.
El uso de forma inconsciente de automatismos como la ouija puede inducir a psicosis. Esta opinión es compartida por gran cantidad de expertos de todos los países. La psicosis mediumnística es una desintegración que, si bien no hace añicos la psique, sí crea unidades funcionales que actúan de forma más o menos independiente. No es una división ni una partición, sino una especie de liberación de sistemas parciales que justifican la imagen de sucesos aparejados en un organismo multidimensional más que una fisión.

Exista o no predisposición para ello, esta personalidad artificial surge por exposición a automatismos y el uso de ellos. En otras palabras, estos instrumentos físicos juegan un papel funcional en el desarrollo de la psicosis. La psicosis mediumnística es una forma particular de enfermedad que no puede ser justificada en términos de predisposiciones y circunstancias personales. Se podría haber prevenido evitando los automatismos. Si el mecanismo de éstos se entiende como lo que realmente es —la comunicación con el otro yo del operador— los problemas podrían evitarse. Cuando la persona confunde los resultados de sus experiencias con espiritualismo, su psique se vuelve vulnerable a un shock.

Este shock tiene lugar cuando los mensajes recibidos son tomados como extraños a uno mismo e inaccesible al control de forma voluntaria. Hay una tendencia por parte del subconsciente a personificarse. Ello se refuerza porque el inconsciente consiste en un terreno psíquico autónomo y tiene a su disposición el banco de la memoria de la personalidad por completo —mucha más información de la que dispone o a la que puede acceder el ego consciente—. La parte consciente no puede conocer los sucesos almacenados en el subconsciente. Cuando parte de este material pasa la frontera y llega al mundo consciente sobreviene una experiencia que puede ser arrolladora.

Aunque la psicosis mediumnística tiene síntomas en común con las alteraciones histéricas, estas psicosis deben ser distinguidas de los estados esquizofrénicos, mas que considerarlas como una mera subcategoría con matices ocultos. Las alteraciones sufridas por los médium son un estado psíquico transitorio causado por el uso indiscriminado de prácticas espiritualistas y establecidas por el shock afectivo de una mala interpretación de otras prácticas.
La distinción arriba indicada es vital para el diagnóstico. La psicosis mediumnística puede ser curada si se detecta a tiempo.
Hay quien opina que siendo la ouija un sistema para liberar el subconsciente puede utilizarse la tabla para conocer las angustias y obsesiones del paciente tratado de psicosis. Podría ser comparado este sistema al utilizado por Charcot y Breuer durante sus sesiones de hipnosis por magnetismo que les permitieron cosechar innumerables éxitos en el terreno de las enfermedades mentales.
Deben utilizarse estos sistemas con mucho cuidado, pues al contrario del puesto en práctica por los dos franceses, el que necesita la tabla de la ouija es llevado a cabo en estado consciente por parte del enfermo, y ello puede llegar a distorsionar las respuestas.

Sea lo que sea aquello que mueve el master del tablero de la ouija, es decir, el subconsciente, para unos, o los espíritus, para otros, no podemos dejar de advertir a nuestros lectores que el uso indiscriminado de este método puede ser altamente perjudicial para la mente del operador.







OUIJA CAPITULO V (CONSEJOS Y ADVERTENCIAS)
CONSEJOS Y ADVERTENCIAS

A lo largo de los capítulos hemos expuesto las distintas teorías que sobre la ouija existen y, por tanto, tenemos la obligación de advertir a quienes deseen experimentar con la tabla los riesgos que ello conlleva y que cualquier intento de experimentación debe escenificarse contemplando una serie de precauciones antes de iniciar cada sesión. También es un factor muy digno de considerarse el que se refiere al hecho de que hay personas que no son, por decirlo de alguna manera, aptas para el uso de la tabla, ni de otros sistemas de parecidas características aunque adopten todas las precauciones habidas y por haber.

Los que no deben utilizar la tabla:

Muchos expertos comparten la opinión de que el uso de la ouija no debe establecerse jamás como una diversión o pasatiempo de menores —niños y adolescentes—, pero advertiremos que —al margen de la edad física—, cualquier adicto al consumo de estupefacientes, estimulantes (aunque estén oficialmente legalizados) o alucinógenos, no deben asistir bajo ningún concepto a sesiones de ouija. Todas esas substancias y derivados pueden provocar experiencias desagradables o negativas.

Quienes padezcan desórdenes de tipo emocional o físico, sean proclives a las depresiones o se encuentren bajo tratamiento psiquiátrico continuado corren graves riesgos psíquicos en caso de intervenir en experiencias de ouija.

En este grupo de los no aptos incluimos también a cuantos profesan doctrinas cuyos dogmas se contraponen al uso de la tabla y también a aquellos que creen en la existencia de Satanás y demás entidades demoníacas.

Mucha atención a los interrogantes
Cuando se opera con la ouija no es aconsejable hacer preguntas generales o inconcretas (abstractas), ni tampoco trascendentales, pues las respuestas obtenidas tenderán a ser inconexas e incluso absurdas. Se ha de inquirir sobre aquellos temas que realmente nos preocupan como, por ejemplo, si una persona por la que sentimos interés nos corresponde, pero no plantear interrogantes capciosos, dudas religiosas o metafísicas.

También es importante saber ante quién estamos, por eso muchos aficionados a la ouija consultan al tablero si el espíritu que mueve el master es de luz o tinieblas. Si la respuesta indica que se trata de un espíritu negativo (tinieblas), lo más prudente y oportuno es dar la sesión por terminada de inmediato.

No trabaje solo
No es conveniente que se intente la experiencia en solitario. Trabaje al menos con un compañero y tenga en cuenta que el número más coherente para las sesiones de ouija es el CINCO. De estar solo frente a la tabla las tentativas pueden resultar emocionalmente fortísimas, llegando en algunos casos a causar pánico, disturbios o agobios. La presencia de otros experimentadores (a poder ser veteranos) garantiza una situación de intensidad menor cuando sobreviene la angustia, si ésta hace acto de presencia.

Para obtener resultados más beneficiosos o positivos, todos cuantos intervienen en el experimento deben abordarlo dentro de un clima de paz y concordia, de camaradería, y al mismo tiempo con enorme seriedad y respeto. Hablen, comenten antes de iniciar la sesión, y siéntanse positivos y esperanzados. Háganlo convencidos de que el éxito les acompañará y de que lograrán establecer contacto.

Es muy probable, por no decir seguro, que aquellos que por primera vez se integran en una sesión de ouija no tengan para ello un leit motiv más importante —salvo casos específicos— que protagonizar una nueva experiencia que presumen apasionante; es posible, incluso, que estén animados por una mayor o menor dosis de morbosidad y también es lógico que hayan efectuado sus propias composiciones de lugar al respecto. ¿Juego...? ¿Pasatiempo? ¿Fenómeno paranormal? Cabe, asimismo, la posibilidad de que exista un cierto grado de escepticismo. Por todas estas razones queremos advertir a quienes se inician que, si durante la sesión se producen hechos que alteran totalmente sus, llamémosles planteamientos-base, traten en todo momento de mantener el equilibrio y la coherencia y estar prevenidos sobre o contra cualquier manifestación: es decir, que mantengan el criterio suficiente para disociar de manera racional lo que pueden ser fenómenos positivos o negativos sabiéndose mantener al margen de estos últimos.

Orar al principio y al final

Recitar una oración al inicio y epílogo de una experiencia con la ouija es tan recomendable como necesario. No se conocen ruegos u oraciones específicos al respecto, tratándose, por lo tanto, de una iniciativa de los integrantes del experimento. Hay algunos que se amparan en rituales cristianos como puede ser el Padrenuestro... Otros, sin embargo, sostienen la teoría y aconsejan el hecho de que, una vez los participantes hayan situado sus dedos sobre el master, deben decir de viva voz o mentalmente:

Oh Dios del universo, yo libero mi psyché a la corriente del poder del universo. Yo sólo deseo el bien, y mi única necesidad es la de aprender y evolucionar. Protégeme de las fuerzas negativas y envuélme con el amor puro.

Lo que se recomienda en líneas generales como metodología más adecuada es orar de forma y manera que uno se sienta relajado, tranquilo y cómodo con la oración que interpreta, ya sea dogmática o de estructura privada. Todas ellas son igualmente correctas y beneficiosas, siendo lo más importante e imprescindible que se reciten con un alto grado de espiritualidad y convicción.

OUIJA FABRICADA EN CASA 

Autor: Francisco Caudet Yarza

OUIJA








Aquí les presento un vídeo real de una sesión con la ouija y el claro ejemplo de que si no se esta preparado e informado respecto a esto, podrían suceder cosas similares, esta chica tubo suerte ya que su espíritu lucho y fue mas fuerte al ser poseída por unos instantes por algún espíritu maligno o demonio y se puede ver el plasma que al final le salió de su boca.

Por favor si no estas informado, hacerlo antes de jugar con la ouija, aquí en mi blog en la sección de La Ouija les he tratado de informar de la manera mas resumida y entendible sobre los peligros, y la forma de manejarla etc.
Se recomienda discreción al ver este vídeo ya que contiene imágenes de alto impacto emocional.
Informativo: Una joven es poseída miestras practicaba una sesión con la ouija 12:26 p. m. | Publicado por Alejandra Flaka Aquí les presento un vídeo real de una sesión con la ouija y el claro ejemplo de que si no se esta preparado e informado respecto a esto, podrían suceder cosas similares, esta chica tubo suerte ya que su espíritu lucho y fue mas fuerte al ser poseída por unos instantes por algún espíritu maligno o demonio y se puede ver el plasma que al final le salió de su boca. Por favor si no estas informado, hacerlo antes de jugar con la ouija, aquí en mi blog en la sección de La Ouija les he tratado de informar de la manera mas resumida y entendible sobre los peligros, y la forma de manejarla etc. Se recomienda discreción al ver este vídeo ya que contiene imágenes de alto impacto emocional.










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