lunes, 30 de marzo de 2015

Hospital Militar San Pablo De Sevilla, El Sanatorio De Los Muertos.



Hospital Militar San Pablo De Sevilla, El Sanatorio De Los Muertos.




En las proximidades de Sevilla se encuentra el hoy abandonado hospital de San Pablo, de carácter militar. El “Sanatorio de los Muertos” es llamado así por los relatos que nos hablan de espectros y fantasmas que vagan por su interior, por unas instalaciones médico-sanitarias de notable alcance en otra época, pero que pronto fue desubicado militarmente.
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Fue construido bajo el régimen de Francisco Franco, como fruto del beneplácito del gobierno para la instalación y ocupación de determinados recintos militares por parte del personal de la U.S. Army. De este modo, el aeropuerto de San Pablo contaría también con un ala americana y unas instalaciones dentro de lo que otrora fuera un perímetro militar. Bajo la influencia del mismo encontramos el viejo sanatorio construido al tiempo en que en Sevilla se edificaba el imponente Hospital Universitario Virgen Macarena.
Disponía de numerosas habitaciones para pacientes, si bien no se contaron demasiados fallecimientos en su interior. Sin embargo, su historia paranormal es, cuando menos, inquietante.
En la década de los 70 quedó en desuso y con las modificaciones del recinto aeroportuario de Sevilla quedó fuera del mismo y, por consiguiente, se ordenó su desalojo. El Hospital San Pablo quedaba a merced del tiempo. El complejo consta de varios edificios más y el hospital, en forma de cruz latina, es uno de esos lugares donde, en opinión de nuestros testigos, se manifiesta lo imposible…
Si uno visita el lugar puede constatar su estado de abandono, con numerosas pintadas y grafittis. El interior no le va a la zaga y sigue la tónica de su aspecto exterior. Destaca nada más entrar la presencia de varias estrellas, de pentagramas ­dibujados en rojo, uno sobre el suelo, algunos artilugios en su proximidades como una palangana con restos de un líquido parduzco, una botella de ron y plumas de ave. Por los indicios se trata de un lugar donde se ­podría haber practicado algún rito afrocaribeño. Además, el término “Satán” se ­repite en varias de las leyendas pintadas sobre sus paredes.
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El personal que trabajó en estas instalaciones habla de habitaciones de acceso restringido, ubicadas en la segunda planta del edificio, concretamente de una dependencia a la que llamaban la habitación amarilla o secreta. Su nombre viene a que existen una serie de informes sobre esta habitación que se encuentra pintada totalmente de amarillo.
Según contó un testigo, Javier R.L. que acudía a menudo al lugar, en esa habitación en concreto: “se suelen ver sombras aquí, unas sombras o siluetas oscuras como provocadas por un ser humano pero sin mediar nadie para provocarlas, muy altas y oscuras, además se ven muchas esferas luminosas, como luminarias dentro del sanatorio”.
Desgraciadamente para los nuevos investigadores, esta habitación hoy día no existe, porque está totalmente derruida.
“Este lugar es uno de los espacios más lúgubres de Sevilla”, asegura J. M. G. Bautista, conocido investigador. Hasta él se acercan aficionados a la aeronáutica que van allí a observar el despegue de los aviones del aeropuerto y jugadores de paintball que utilizan sus viejas instalaciones. “Todos los testigos hablan de voces que recitan sus nombres y apariciones de seres con atuendos de enfermos”.
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Los investigadores   José Manuel García Bautista y Jesús Camacho parecen ver algo…una forma o silueta parada al final de un frío pasillo la cual languidece en la noche, parece alguien que camina por uno de esos desvencijados pasillos entre trozos de ladrillos y escombros, sin alterarse por esa circunstancia, es más, es ¡como si no le afectara!
Aquel ser tiene un aspecto famélico, mortecino, espectral.   Giró la esquina y avanzaron hasta su posición, todos intuyeron que tras ese misterioso personaje se ocultaba algo muy especial, pero ¿qué podía ser? Tras llegar a la esquina donde desapareció dicho ser, lógicamente debían de haberse encontrado y darse de bruces con él
pero había un muro, no había nadie ,inexplicablemente , “eso” desapareció ante sus narices. No había salida posible  y sin embargo ,”aquello” se marchó tras ese muro que tapa un pasillo, atravesándolo, posiblemente se encontraron con un fantasma.
Por sus respectivos desarrollos laborales, Jesús Camacho (colaborador del investigador) y Fátima Barragán tienen acceso a los testimonios de otros compañeros en labores de vigilancia y seguridad que igualmente han tenido experiencias fuertes en sus lugares de trabajo, pero en el “Sanatorio de los Muertos” encontraron un nuevo testigo con una nueva vivencia: “Yo solía jugar aquí al painball, ese juego que consiste en pegar tiros con bolas de pinturas. Junto a mi venía un grupo de varios amigos, que también fueron testigos de algo insólito y que se escapaba de la leyes de la física… Un día nos encontrábamos jugando al juego del painball y decidí esconderme dentro del sanatorio, lo encontré arriesgado pero divertido. Fue extraño y digo extraño porque me pareció ver una sombra oscura y espigada cruzar por delante mía, no quise echarle mucha cuenta pero allí estaba de nuevo, cruzando de una habitación a otra. No le di más importancia porque también me podía desconcentrar y estaba en medio de la acción del juego… Pero un día, jugando a dicho juego por el lugar, vi como en dicha habitación, la misma habitación, la famosa habitación pintada de amarillo, alguien nos observaba. No sabía que podía ser, me giré muy despacio y allí estaba sombra que se me apareció y creí ver cruzando las habitaciones”.  Esa sombra fue desapareciendo hasta que ya no la podíamos ver. No sólo fue él, la única persona que pudo contemplar aquel extraño fenómeno, sino que todos los amigos allí presentes de este testigo, pudieron ver lo mismo.
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Ignacio Sánchez comentó también su experiencia en el edificio: “Yo estaba con unos amigos volando los helicópteros de aeromodelismo, aquel sitio es grande y aunque está el aeropuerto cerca, nunca ha pasado nada. Entonces nos pusimos a la sombra de unos muros con los aparatos apagados y desde arriba nos tiraron una piedrecita, un trocito de ladrillo, pensamos que como el edificio está tan mal pues que se estaría cayendo algo y nos cambiamos de sitio, entonces sentimos claramente una voz que venía desde el interior, una voz masculina que decía: “ayuda”, pero muy agobiada, muy tensa… Juan y yo salimos corriendo y subimos aquellas escaleras y entonces comenzó la pesadilla… Comenzamos a sentir como un temblor en el edificio, pequeño pero perceptible y a continuación una intensa sensación de frío. Juan me dijo: “vámonos” y comenzamos a girarnos para ver detrás nuestra una especie de ser sombrío de un metro ochenta, alto, sin rasgos definidos que estaba como observándonos… Comenzamos a correr en dirección opuesta apara ver que al final de un pasillo estaba esa misma figura, era como si estuviera en todos sitios, nos entró el pánico y salimos por una ventana… No hemos vuelto a poner un pie allí, aquel lugar está maldito, pasan cosas raras”.
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También se dice que hay apariciones de espectros, sobre todo el de una niña, que según se comenta, fue arrojada viva a un pozo que hay o había cerca de allí (en la embrujada hacienda de los Milagros), y como alma en pena, suele aparecer numerosas veces. Sobre este fantasma infantil hay testimonios de ello que cuentan haberse topado con una niña, con rostro muy pálido y vestido blanco, vagando por este lugar ya en total abandono… ,el siguiente testimonio viene a corroborar a los otros testigos:
Enrique Marques, aficionado a la aeronáutica que suele acudir al lugar a observar los aviones que van aterrizando despegando del aeropuerto de Sevilla. Cierto día de Junio de 2010 le ocurrió lo que él mismo narró: “Estaba en las proximidades del edificio, con el coche allí aparcado, estaba con los prismáticos viendo como aterrizaban los aviones porque siempre me ha gustado la aeronáutica. La cosa es que serían las seis de la tarde, poco más o menos, y sentí como si alguien me llamara, me gire y no vi a nadie y seguí a lo mío. Pero de nuevo sentí como si alguien me llamaba… Fue muy extraño y me comencé a mosquear…Entonces preferí colocarme los cascos y ver cómo iba el fútbol… Pero noté como me llamaban de nuevo y al girarme me vi a una niña de unos nueve o diez años tras de mí con ropa ligera y mal aspecto… Me dijo: “Te he llamado, ¿acaso no me has escuchado?” Aquella expresión en un crío me extrañó y cuando fui a contestarle fue desvaneciéndose delante mía poco a poco…Salí corriendo de allí y ahora siempre que voy, suelo ir acompañado, le he cogido miedo a ese sitio”.
Este relato captó el interés de los investigadores, al ser un fantasma infantil, otro testigo, Javier R. contó lo siguiente: “Una noche pude ver perfectamente el espíritu de una niña, tendría unos diez años, con unas ropas finas, blanquecinas… Cuando me quise enterar de que le sucedió me dijeron que murió ahogada en un pozo cercano y desde entonces se aparece aquí, es muy inquietante y desde entonces no he vuelto a venir jamás, aquello me marcó e incluso dejé el mundo de la investigación, no todo es tan bonito como lo pintan en la tele”. Y es que ,este hombre, tras su experiencia precisó de atención médica con un ataque de ansiedad que le hizo temer por su vida.
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De la mano del Grupo de Investigación “Milenio” de Sevilla accedieron a otro testimonio más, en este caso son Fátima Barragán y Jesús Camacho cuyo testigo les narraba en estos términos su experiencia: “Allí vi el espectro de una niña, de unos diez años, que tiraron viva a un pozo del lugar y la dejaron morir con una gran agonía”. Pero además estos dos investigadores han recogido un gran número de psicofonías obtenidas tras paciente escucha de las llamadas “voces del misterio” y donde dejan mensajes tan inquietantes como: “ayúdame”, “estoy aquí” o “no estoy muerta”.
También hay otros testimonios como el de unos chicos que se adentraron en el edificio y se separaron para explorar. De repente uno de ellos escuchó alboroto, gente corriendo en el piso superior y uno de los chavales gritó horrorizado. Todos fueron a ver qué pasaba y aquel chico contó que mientras estaba solo en el amplio pasillo, oyó gente corriendo hacia él, explicó que eran pasos marciales sincronizados de soldados con sus botas, los cuales oyó cada vez más cerca e incluso se apartó.
23 entrada al sotano
Otro testimonio es el de una persona, al adentrarse en dicho sitio, cuando aún había cunas de niños y utensilios que suele haber en los hospitales, pudo ver una silla de ruedas paseando sola, por uno de los largos pasillos de una de las alas del hospital.
 Fuentes consultadas:
http://sevillaciudaddeembrujo.blogspot.com.es  FUENTEhttps://labitacoradelmiedo.

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