miércoles, 18 de marzo de 2015

MANUAL PARA ENTENDER A LOS HOMBRES



MANUAL PARA ENTENDER A LOS HOMBRES

No es fácil lidiar con ellos. Te damos las instrucciones para manejar los cuatro prototipos masculinos más complicados

 El caprichoso



 

Características:


 Estos varones se portan como si fueran criaturas: quieren (más bien, exigen) que sus deseos sean cumplidos de inmediato. Tienen una autoestima exagerada y se sienten los reyes del mundo. Suelen ser el centro de atención de todos los happy hours.
No te hagas muchas ilusiones con este chico, porque su máxima prioridad es él (y sus pretensiones, por supuesto).

 Riesgos:

  Este tipo de hombres despierta compasión. En algún momento lo ves como un “nene grande” y dejás que aflore tu instinto maternal.

 Cómo manejarlo: 

Hacele algún elogio, pero solo cuando creas que se lo merece. De esa forma vas a marcar una diferencia respecto del ámbito familiar: vos no sos sus padres y el espacio que ustedes tienen no es ‘la casita de los viejos’”, recomienda Alhadeff. Si en algún momento te cansás de lidiar con su ego, replanteate la relación: no cometas el error de pretender cambiar su personalidad, porque lo más probable es que no lo logres y termines muy frustrada.




El indescifrable


 Características:

 Es romántico y divertido, pero cada tanto se ensimisma y no hay forma de romper esa caparazón. Por más que probás todas las claves que tenés a mano, el tipo no se abre, y vos sentís que estás al lado de un extraño. Aunque no se trata de un bipolar: simplemente es un hombre cambiante.

Cuando te cansás de sus ambigüedades y lo ponés contra la espada y la pared, él te dice alguna frase del estilo “nunca te prometí nada”. ¿Lo peor? Tiene razón.

 Riesgos:

 Vivís en la incertidumbre. Tu mente no está llena de pensamientos románticos, sino de dudas. Cada vez que se las planteás, terminás sola en tu casa, de madrugada, hablando por teléfono con tu mejor amiga: entre las dos tratan de descifrar qué es lo que realmente quiere él. En síntesis: este ejemplar funciona solo si no estás muy interesada en una relación seria.

 Cómo manejarlo:

 “Mantené distancia. Cuando no lo hacés, de a poco la indagación sobre los motivos de su preocupación se convierte en tu principal ocupación”, advierte la periodista Clara Haro, autora del libro Guía del mal partido.
¿La charla no va a ningún lado o él suelta alguna frase desafortunada? Entonces, decile algo del estilo: “La verdad es que no sé si quiero seguir con vos en estos términos”.


 El inconsistente

 Características:

 Él es sensible y está necesitado de dar y de recibir afecto, lo que es genial. Lo malo es que es tan inseguro, que muchas veces fantaseás con sacudirlo hasta que suelte una idea propia. Como tiene una autoestima baja, cree que quizá lo dejes por alguien mejor, y vive en estado de angustia y de duda. A escondidas, suele revisar tu celular, tu cuenta de Facebook y tu e-mail.

 Riesgos:

 Cuando vos sos la parte “sólida” de la relación, esa responsabilidad puede llegar a agobiarte. El vínculo funcionará si estás dispuesta a esperar pacientemente hasta que él tome una decisión (por ejemplo, si prefiere comer empanadas o pizza).

 Cómo manejarlo:

 Este varón necesita un empujoncito de vez en cuando. Si lográs dárselo sin sentirte mal por eso, van a pasarla bien.
“A estos hombres menguantes es mejor tenerlos como amigos. Pero si esto ya no es posible, al menos evitá que se instale en tu casa porque es probable que nunca vuelva a salir de ahí”,  advierte Haro.

 Una vez que decidís involucrarte con este hombre, tenés que detenerte en lo que él hace bien, además de encontrar un término medio para que no haya maltrato de tu parte hacia él.


 El adultescente


 Características

 Aunque no es fóbico (quiere casarse alguna vez en su vida), no tiene el más mínimo apuro por irse de la casa de sus padres. Le cuesta asumir grandes responsabilidades y solo piensa en jugar a la Play con los amigos.
 Él prefiere cantidad a calidad, se engancha y se desenamora en cinco minutos, y despacha “minitas” como si fueran hamburguesas de un local de fast food. O sea: es muy inmaduro.

Riesgos:  

 Puede ser sexy y simpático, pero convengamos que no puede decidir nada importante. La relación con uno de estos ejemplares funciona si tu objetivo es solo divertirte.

Cómo manejarlo: 

 “Estos hombres terminan siendo funcionales a las parejas fugaces: son divertidos un tiempo y después, cuando no maduran, son dejados atrás. Eso no está mal: todos tenemos derecho a tener relaciones pasajeras, nadie está obligado a armar parejas solo con gente que es ‘para toda la vida”, asegura Alhadeff.
Como él adora ser mimado, podés tener algunas concesiones, como ir juntos a ver la última película de superhéroes o incentivarlo a jugar al Call of Duty en la PlayStation con sus amigos (cada 15 días, obvio). Eso sí: dejá en claro que nunca vas a planchar sus camisas y que, a la hora de la cena, cocinan juntos, lo hace él solo o piden un 
delivery.

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