martes, 31 de marzo de 2015

Que es la inquisición?




Que es la inquisición? 

La inquisición (Inquisitio Haereticae Pravitatis Sanctum Officium) se relaciona con varias instituciones cuyo objetivo era alejar y suprimir la herejía de la iglesia católica. 
Porque se utilizaba la inquisición? 

La inquisición se convirtió en instrumento del estado con una destacada participación de funcionarios de la iglesia de la orden de los dominicos. Desde su fundación en España, la Inquisición se dedico a perseguir conversos al cristianismo y focos protestantes nacientes. Mas tarde a falta de reos para juzgar, el tribunal inquisidor extiende su manto de sospechas hacia los nuevos cristianos, la censura de los libros, la homosexualidad, la blasfemia, el incumplimiento de celibato, a coartar la libertad de expresión e impedir la propagación de ideas ilustradas o excesivamente progresistas. 

Los comienzos de la Inquisición 

La Inquisición papal, como después la de Castilla, sólo pudo funcionar desde una casi total comunión Estado-Iglesia. No sólo tenía peso jurídico-religioso, sino que fue un sistema represivo que combinaba el control ideológico de la población con un poderoso sistema de administración de los bienes de los culpables. Esta sumatoria de poder jurídico, económico, policial, militar e ideológico la colocaba en una situación mucho más sólida que la de algunos "gobiernos" de la época. 

energético, inflexible y fanático son los adjetivos con los cuales se define el Papa Pablo IV. Habiendo sido Gran Inquisidor y maestro de la tortura por una generación, este Papa fue el terror de los incrédulos. Su logro mas grande fue hacer de la inquisición un arma fuerte en Italia, Los Paises Bajos y el Oriente. Creía tanto en la tortura que gustosamente pagaba de su propio cofre nuevos instrumentos. 

Reformo la Iglesia usando todos los metodos a su disposición sin importar quien cayera. 
Famoso tambien por la corrupción, él colocó a su sobrino Carlo Caraffa como cabeza politica de la Santa Sede. 


La Inquisicion papal...lo que fue realmente 
Pablo IV – Enemigo de los judíos, las mujeres y los protestantes 


En Julio de 1555, dos meses después de su elección, el Papa Pablo IV hizo pública una bula (edicto) poco conocida (cum nimis absurdum), contra los judíos debido a que el sospechaba que los judios estaban asistiendo a los prostestantes. La bula papal hacía recordar a los cristianos que desde que los judíos habían matado a Cristo, sólo estaban en condiciones de ser esclavos. Les fue ordenado quedar confinados a un área restringida, el gueto y usar un peculiar sombrero amarillo. Fueron obligados a venderles sus propiedades a cristianos a precio regalado (por ejemplo una casa a cambio de un burro o un viñedo por una prenda. 


Los judíos sólo podían dedicarse al comercio de poca importancia y a la strazzaria (la venta de ropa de segunda mano), tampoco podían emplear a cristianos ni asistirlos médicamente. La mayoría de sus sinagogas fueron destruidas como también sus libros sagrados. Los cristianos no podían dirigirse a ellos llamándolos “sir” (señor), ni siquiera los mendigos. Llevaban puesto en público un sombrero amarillo como identificación, y tenían que regresar a su gueto al caer la noche. El gueto romano estaba poblado con más de 4000 judíos en un perímetro de 500 yardas. El Papa Pablo esperaba que las medidas represivas condujeran a una conversión masiva, pero la mayoría de los judíos permaneció inquebrantable en su fe. 


Se dice que el Papa odiaba a las mujeres tanto como a los judios, prohibiendoles acercarse a el en cualquier momento. 

Su odio hacia los protestantes, era tan violento que se perpetuo el alejamiento entre el Vaticano e Inglaterra. Se nagaba a comunicarse con la Reina Elizabeth I por su condicion de mujer y protestante 

Indice de Libros Prohibidos 

Con la invención de la imprenta alrededor del año 1450, los libros comenzaron a rodar por las prensas. La Inquisición buscó censurar el contenido y la cantidad de libros y en 1559, Pablo IV autorizó un Indice oficial de Libros Prohibidos, destinando a este una larga lista de libros. 

Entre los titulos se encontraba el clasico de la literatura de Boccaccio el Decameron, y el Gargantua y Pantagruel de Rabelais. 

También se incluía un tratado, Consilium (consejo), al que él mismo había contribuido como Cardenal. El tratado había criticado abiertamente la supremacía papal, la simonía (soborno para favores espirituales) y otros abusos. (una copia cayó en manos de los protestantes, quienes encontraron que ese tratado simplemente confirmaba todo sobre lo que ellos habían estado protestando). Los editores eran constantemente amenazados para mantenerlos en raya y varios autores, o bien cesaban de escribir o tenían que contentarse con publicar versiones "aceptables". 


Poco antes de su muerte Pablo IV expresó su deseo de incluir profeciones a su Indice. Entre ellos se encontraban los: actores, bufones, y escultores que realizaban crucifijos feos ... 

Cuando Pablo murió en Agosto de 1559 el pueblo quemó el Palacio de la Inquisición, libero a los prisioneros y destruyo sus estatuas. 


Algunas imagenes de las torturas que hacia la ****** iglesia 


iglesia 
 








La Inquisición española.-



  • Creación. Tribunal religioso creado a instancias de los Reyes Católicos para investigar y castigar los delitos contra la fe. Los motivos que impulsaron a los Reyes Católicos a establecer la Inquisición dimanaron, sobre todo, del problema de los falsos conversos judíos (judaizantes), que tenía especial gravedad en la Baja Andalucía. Constituían una burguesía urbana, odiada por su influencia y por la riqueza de algunos de sus miembros. Durante el reinado de Enrique IV actuaron imprudentemente; aunque bautizados, no se recataban practicar ceremonias judaicas, con lo que provocaron reacciones populares, a la vez por motivos sociales y religiosos. También por motivos complejos, más bien religiosos en Isabel y políticos en Fernando, los reyes obtuvieron del papa Sixto IV el nombramiento de los primeros inquisidores en 1478. Dos años después, el primer tribunal comenzó su actuación en Sevilla; luego se crearon en otras ciudades castellanas y en Aragón, donde sustituyeron a la Inquisición medieval. En 1483 se creó el Consejo de la Suprema y general Inquisición (vulgarmente llamado “la Suprema”), con autoridad sobre todos los tribunales provinciales. Como inquisidor general fue nombrado fray Tomás de Torquemada, prior del convento de dominicos de Segovia. Se ha demostrado que Torquemada, como otros fervientes patrocinadores de la Inquisición, era de ascendencia judeoconversa, pues los conversos sinceros profesaron un odio profundo a los judaizantes.
  • Organización. La Inquisición, llamada también Santo Oficio, recibió desde el reinado de los Reyes Católicos la organización que, con ligeras modificaciones, había de conservar en sus tres siglos largos de existencia. Era un tribunal eclesiástico qué dependía nominalmente de la Santa Sede, pero en realidad del rey de España, por concesión y delegación suya. Esta circunstancia no autoriza a considerarlo como un tribunal político o mixto, pues no hay que olvidar que los reyes se consideraban protectores de la Iglesia y tenían extensas atribuciones (regalías) en materia de disciplina eclesiástica. El hecho de que a veces se sirvieran de la Inquisición con fines políticos no altera el carácter eclesiástico de dicho tribunal.
  • Miembros del tribunal. Cada tribunal constaba de varios inquisidores, un fiscal y los subalternos necesarios. Contaba con el asesoramiento de teólogos, llamado calificadores, y con un crecido número de agentes seculares, llamados familiares, que eran como la policía del Santo Oficio. El cargo de familiar tenía varias ventajas: estaba exento de la jurisdicción ordinaria y probaba la limpieza de sangre del que lo ostentaba, por lo cual era un cargo solicitado; hubo que dar reiteradas órdenes para limitar su número.
  • Competencia. La competencia del tribunal sólo se extendía a los bautizados. Los judíos y musulmanes no fueron molestados por él; pero tras la expulsión de los judíos y el bautismo forzado de los moriscos quedó realizada la unidad religiosa en el terreno legal, y todos los habitantes de España cayeron bajo la vigilancia de la Inquisición. El caso de los protestantes extranjeros era más dudoso; la Iglesia reconocía la validez de su bautismo, y, por lo tanto, su obligación de vivir como católicos; los comerciantes o marinos que llegaban a España arriesgaban ser procesados y condenados como herejes y, de hecho, algunos neerlandeses, ingleses y franceses lo fueron, hasta que en el siglo XVII se firmaron tratados comerciales en los que el gobierno de Madrid aceptó la presencia de protestantes extranjeros, con tal que no hicieran propaganda de sus doctrinas ni menosprecio del culto católico. Los casos de brujería y hechicería eran también de la competencia de la Inquisición, así como otros que, en realidad, no pertenecían al dominio de la fe, sino al de las costumbres: bigamia, blasfemia, confesores solicitantes, posesión de libros prohibidos, etc.
  • Financiación del tribunal. Los recursos económicos con que contaba el Santo Oficio eran, ante todo, las multas y confiscaciones. La incautación de bienes se aplicaba a todo procesado, y a cuenta de ellos se le mantenía mientras permanecía en prisión. Si era absuelto, se le devolvía el resto; si era condenado a penas graves, sufría además la confiscación total. En los primeros años de actuación, la confiscación de los bienes de muchos judaizantes no sólo permitió atender a los sueldos de los inquisidores y demás gastos, sino que quedó un resto que se empleó en atenciones públicas. El número de condenados bajó mucho en el reinado de Carlos V, por lo que los reyes destinaron el producto de una canonjía a cada catedral a completar los ingresos del tribunal.
  • Procedimientos de tortura. Los procedimientos de tortura empleados para obtener confesiones de los acusados contra los que existían graves sospechas eran los que se empleaban entonces en España, no tan duros como los que se practicaban en otros países de Europa. Los más corrientes eran dos: el de los cordeles, que se apretaban hundiéndose en las partes carnosas, y el de la toca, que consistía en un paño que se introducía por la boca hasta la garganta, vertiéndose a continuación agua, con lo que se ponía al reo al borde de la asfixia. Ambos procedimientos eran muy dolorosos, pero había poco riesgo de que produjeran la muerte o la mutilación del atormentado. La escala de penas era muy variada. Las más leves eran las de abjuración, penitencia, multas y obligaciones de llevar puesto el sambenito (túnica amarilla con una cruz roja en forma de aspa). Relativamente leves podían considerarse las penas de prisión, porque eran temporales; aun las sentencias de cárcel perpetuas se reducían a unos pocos años, pues la Inquisición no quería o no podía alimentar indefinidamente a sus presos. Por la misma razón de economía, los autorizaba muchas veces a ganarse la vida trabajando en la prisión, e incluso fuera de ella. Penas más graves eran las de vergüenza pública, azotes y galeras; con frecuencia iban unidas las tres. La pena de muerte se reservaba a los impenitentes y relapsos (reincidentes). Por motivos canónicos no podía imponerla directamente un tribunal eclesiástico; por eso la Inquisición relajaba al reo, es decir, lo entregaba al brazo secular, que desempeñaba el papel de mero ejecutor. La publicación de las sentencias se hacía en un solemne acto público, el auto de fe, verdadero espectáculo que reunía grandes muchedumbres en la plaza principal de la ciudad, y duraba muchas horas y hasta un día entero.
  • Fin de la Inquisición. La Inquisición fue suprimida en 1808 por José Bonaparte, y en 1813 por las cortes de Cádiz. En 1814 fue restablecida, pero el arruinado y desacreditado tribunal sólo prolongó una existencia fantasmal hasta su definitiva desaparición, decretada por el régimen liberal en 1820.




 
atrocidad 

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