domingo, 12 de abril de 2015

¿CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS?


¿CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS?


¿CÓMO AYUDAR A LOS DIFUNTOS?



Cuando la persona está muriendo, si no está espiritualmente preparada, se puede hacer poco para ayudarla, porque mientras que tenga un segundo de conciencia objetiva, sentirá un inmenso miedo que dificultará cualquier trabajo energético que se le quiera dar. En cambio, le pueden ser de gran ayuda cuando haya definitivamente pasado al otro lado.

¿Cómo?

Primero, deshaciéndose del cadáver de manera radical por el fuego. Lo idóneo según la teosofía es después de tres días del fallecimiento. Según el budismo, lo idóneo es no tocar el cuerpo hasta después de siete días, pero si no se puede con tres días y medio es suficiente.

Luego, trabajando sobre una foto, un retrato o algo que le haya pertenecido al difunto. Piensen en traer flores, prender una llama y poner música durante un ciclo de siete días. Esto en varias tradiciones ya se hace, sin saber las razones.

Las emanaciones proviniendo de la flor, de la llama y del sonido van a servir de alimento al difunto. La flor en un nivel sutil, emite una vibración de plenitud. Es por eso que cuando se quiere llamar a los ángeles, es bueno estar en un lugar con flores, o en todo caso donde la naturaleza es reina, y si no se puede, crear un ambiente similar rodeándose de flores.

La emanación de la flor es una emanación de plenitud. La llama es purificadora, quema la memoria astral. La música, el sonido, es una frecuencia que penetra varios planos sutiles, a partir del físico, pasando por el etérico, el astral e incluso más allá, ya que atrae incluso a los ángeles.

El sonido, la música no tienen límites en su viaje. Es como la luz de hecho. La luz viaja por todo el universo. El sonido hace lo mismo debido a que es la única energía que no necesita de otra energía para perpetuarse. El sonido es una energía pura.

A partir del momento en que esa energía es activada, tiene una inmortalidad. Es lo mismo para el pensamiento. El pensamiento es un sonido. Es por eso que existe toda una magia alrededor del pensamiento. Entonces el sonido, al mismo tiempo que calma, alimenta el alma con elevadas vibraciones. No estoy hablando de poner el último éxito a la moda para alimentar el alma del fallecido, aunque se trate de su grupo favorito.

Hay autores que han sido compositores especialmente inspirados por aquellos que precisamente manipulan el sonido, porque es la base de su energía. Me refiero a los ángeles. Como ya expliqué, los ángeles son en el reino espiritual, la inteligencia activa. Ahora bien, la inteligencia activa es el verbo. El verbo es el sonido. Y en el plano terrenal, es la música y el habla.

(Para dar un ejemplo, varias veces escuché que el primer movimiento de la Sexta Sinfonía de Beethoven “La Pastoral” es muy propicio, pero siéntanse libres de utilizar otra melodía. Lo importante es que armonice y eleve la vibración.)








Por consiguiente, la música va a traer esas altas vibraciones sobre el alma, que comenzarán a elevarla poco a poco hacia esferas de más en más sutiles. Si la persona beneficia de una guía personal, eso va a facilitarle la labor. Si la persona todavía forma parte de la masa, va a ser guiada como en los andenes del metro. Va a ser dirigida simplemente por la ley, o sea la vibración. (Ver ¿Tiene cada humano su ángel?)

Puesto que usualmente la persona va a ser dirigida por la ley (debido a que la mayoría todavía no está en el sendero), es absolutamente necesario darle un servicio al momento que fallece, porque no se sabe realmente cuál es la envergadura espiritual de la persona que muere. Para aquellos que tienen un guía personal no se tienen que preocupar por ello. Para los otros, pidan a la iglesia que le hagan lo que usualmente hace en esos casos. Y si no es posible, háganlo ustedes mismos, ya que en eso la iglesia tiene razón.

Qué más podemos decir al respecto, sino que deberían pensar un poco más en los difuntos, sin caer en la exageración de esos movimientos que rinden culto a los muertos, pero podrían en ciertas fechas astrológicas que dan una abertura en el más allá, ofrecerles flores, luz y música para que se alimenten y para que entiendan lo que están haciendo en el otro mundo, aprendiendo.

O si están todavía en un estado de sueño, para que su sueño sea lo más suave, dado que el difunto sueña todo el tiempo de lo que vivió en la tierra. De esta manera, el sueño será más agradable.


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