viernes, 15 de mayo de 2015

San Isidro en Madrid.

                                                       


                                         SAN ISIDRO                       




Hoy es San Isidro en Madrid. Algunos pueblos de nuestra 

Comunidad lo celebran, pero nosotros tenemos que trabajar porque 

aquí no es fiesta. Pero como estamos cerquita (y otros años sí que 

se celebraba en el cole), os pongo un poco de información al 

respecto  por si os apetece daros una vuelta por la Pradera de San 

Isidro (también para los que nos leen desde otros lugares).del 

mundo 


















Apenas hay documentación directa sobre la legendaria y ejemplarizante vida del santo y su también santa esposa, María de la Cabeza, convertidos en modelo de relaciones de castidad conyugal, por lo que no han faltado las controversias sobre sus supuestos 400 milagros. El culto al piadoso labriego mesetario se inició a finales del siglo XII, al identificar un cuerpo incorrupto hallado en el cementerio de la madrileña Iglesia de San Andrés como un vecino legendario que había fallecido décadas antes y que ya tenía fama de santo, en lo que parece ser una mezcla de modelos de santidad islámicos y cristianos.

A partir de su biografía, escrita en el siglo XIII por Juan Diácono, se han ido acumulando narraciones populares, que presentan a Isidro –nombre que deriva de Isidoro– como nacido en Madrid hacia 1082, siendo sus padres cristianos mozárabes, apellidados Quintana y Merlo, y quesu primera profesión fue la de pocero, o cavador de pozos.
Se decía que Isidro “no abría pozo del que no manase abundante caudal, aun tratándose de tierras secas”. Era tan piadoso que se burlaban sus vecinos por acudir a diario a la iglesia antes de salir a labrar el campo; su patrón descubrió que los bueyes araban solos la parte que le correspondía.
Otras conocidas leyendas son la del manantial que hizo brotar del campo con un golpe de báculo, abasteciendo a Madrid en un año de sequíala inacabable olla con la que conseguía dar de comer a multitud de pobres, y su aparición después de muerto para guiar –junto a otros santos– a las tropas castellanas en la victoria de Las Navas de Tolosa. Uno de sus más destacados admiradores fue Lope de Vega, quien escribió tres comedias narrando su vida, partiendo de los datos de su proceso de beatificación.
San Isidro fue un niño caritativo y rezador, al que se le aparecía Jesús, para entablar animada charla. Cuando los almorávides sitiaban Madrid en 1110, huyó de la ciudad y se asentó en la cercana Torrelaguna, donde se empleó como labrador y tomó como esposa a María Toribia.
“Se le atribuyen episodios tales como dejar inmóviles a unos galgos que perseguían a una liebre o dar de comer grano a los pájaros famélicos en invierno”
Se le atribuyen episodios tales como “dejar inmóviles a unos galgos que perseguían a una liebre; orar mientras unos ángeles araban por él; dar grano a los pájaros famélicos en invierno, sin que al llegar al molino faltase trigo en el saco; y que toda su vida fuera una serie de actos de caridad, oración y modestia”.
La mayor parte de su vida trabajó en la labranza de las propiedades de Iván de Vargas (uno de cuyos descendientes fue consejero de los Reyes Católicos y de Carlos V), falleciendo en su mansión, en la que se encontraba el pozo donde tuvo lugar uno de sus más famosos milagros: la resurrección del hijo (o la del amo, en otra versión), ahogado al caer dentro. Muerto muy anciano en 1172, fue sepultado en tierra como pobre de solemnidad en el cementerio parroquial de San Andrés.
Al ser exhumado y aparecer incorrupto su cadáver, fue situado en un sepulcro de piedra en la capilla mayor. Allí le visitó el rey Alfonso VIII, quien declaró reconocer al pastor que se le había aparecido en Sierra Morena para conducir al ejército castellano por un oculto paso hasta un lugar estratégico, en vísperas de la trascendental batalla de 1212 contra los almohades, y en agradecimiento mandó colocarlo en un arca policromada.
A mediados del siglo XVI fue trasladado a la renacentista capilla llamada del Obispo. Considerado santo por aclamación popular, a causa de tanta devoción se entabló una agria disputa entre los clérigos de la capilla y los de la parroquia, que culminó con la excomunión de los segundos.
Los sucesos alarmaron a la jerarquía eclesiástica y el cardenal de Toledo prohibió su culto. Pero los madrileños iniciaron una campaña para su beatificación, contando con el apoyo del mismoFelipe II. Tras atribuirle varios milagros póstumos y de que devolviera la salud a Felipe III,éste insistió ante el papa Paulo V, hasta conseguir que le proclamase bienaventurado en 1619. Jubilosa, la Villa y Corte decidió celebrar la beatificación el día de su fiesta, para inaugurar oficialmente la recién construida Plaza Mayor.





Poco después ascendió otro peldaño en el paraíso, al ser canonizado en 1622 junto con los también ibéricos Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Teresa de Jesús. Será el siglo siguiente cuando un monarca Borbón, Felipe V, obtenga del Papa la concesión de “fiesta de precepto” para su día.
Su último traslado de sepultura tuvo lugar en 1769, cuando el rey Carlos III ordenó que le llevasen al altar mayor de la majestuosa iglesia del Colegio Imperial de los extinguidos jesuitas, dedicada en su honor como colegiata en funciones de catedral, siendo encargada de la custodia de su cuerpo la Real Cofradía de Naturales de Madrid.
De allí se la ha llevado en ocasiones a los aposentos del Palacio Real, para pedir su intercesión con motivo de nacimientos y graves enfermedades. El papa Juan XXIII, en 1960, extendió el patronazgo de san Isidro a todos los agricultores católicos del mundo.
Del otro lado del Manzanares, en una pradera, se encuentra la ermita levantada en su honor junto a la fuente que hizo milagrosamente brotar, que era bendecida en su fiesta y visitada por multitud de madrileños, que atribuían a estas aguas una virtud salutífera, aunque en 1976 fueron declaradas como “no potables”.
En la Comunidad de Madrid, san Isidro es patrono de tres pueblos, aunque en otros 113 se le ha homenajeado hasta época reciente, cuando la agricultura aún no había perdido su relevancia. Entre los encierros y corridas de toros que tienen lugar en esta fiesta, destaca la busca del tesoro en la plaza de Rivas Vaciamadrid: con el toro suelto en el ruedo, los más arriesgados tratan de encontrar el dinero que se ha escondido bajo la arena.
Abundan los ritos propiciatorios de las cosechas, imitando la siembra al esparcer espigas o granos de trigo por la calle durante la procesión. En Periana ( Málaga), desde los balcones se arrojan toneladas de trigo, mientras que en Miraflores de la Sierra ( Madrid) recogen granos y los echan en un vaso con agua, para que germinen y traigan prosperidad y buena suerte. También se celebran subastas de panes del santo y concursos de arada, donde los participantes compiten por trazar el surco más recto… Y es que, si ha habido un santo universalmente popular en el mundo campesino, ése ha sido san Isidro.






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                                                   Madrid ,Madrid ,Madrid












                                                               PICHI












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