martes, 2 de junio de 2015

Siendo mujer la luna…


Siendo mujer la luna…















Es la luna esplendor en  toda su belleza

aunque el rocío que provoca la ennoblece

lágrimas sollozos en momentos cuanto crece

tras eclipse de una nube que surcó su refulgencia…



Posible es, que su máximo cráter existente

sobre su faz refractaria, solitaria y milenaria

fuese herida de vida que con paciencia ella sanara

nutriéndose del caudal, luz solar que la protege…





¿Será por ello que el poeta cuando escribe

mirando su áurica luz que le enardece

no puede observar el amor que leve crece

vertiéndose en cristalino manto, sobre no nato verde?



Pasaje desde, y hacia la aurora

que quitando su brillo, la oscurece,

dejando en su movimiento, segura y lenta

pero definida en su obrar,  paso a paso, en su intento asciende…



Labor es  del sol desde su magnífica potencia

disolver los nimbos acerados que la cubren

siendo su lumínica presencia, nunca ausente

ideal de vivir, aún desértica, en ese amor por siempre…







Si pudiera ella, traspasar el denso manto

fin de reflejar la luz del astro, tal aquel pretende

por sus rayos tenues, pudiera en potencia desplegarse

ese poeta la vería integrarse, en su saber eterno

siendo mujer,  desde su etérica vida:

con su sol, y el rastro de su cráter…


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